El retorno a la senda de la economía nacional

También el relevo del ya ex Ministro de Economía Luis Arce Catacora lo es para el Gobierno.Desde todas las portavocías del gabinete se insiste en la idea del pronto retorno del titular, inmediatamente después supere las dolencias que no pueden ser tratadas en Bolivia, lo que deja a Mario...

Mario Alberto Guillen Suárez, en el día de la toma de juramento al cargo de ministro de Economía, el 26 de junio de 2017
Mario Alberto Guillen Suárez, en el día de la toma de juramento al cargo de ministro de Economía, el 26 de junio de 2017

También el relevo del ya ex Ministro de Economía Luis Arce Catacora lo es para el Gobierno.Desde todas las portavocías del gabinete se insiste en la idea del pronto retorno del titular, inmediatamente después supere las dolencias que no pueden ser tratadas en Bolivia, lo que deja a Mario Guillén en una especie de interinato incómodo, precisamente en el momento más crítico de la economía nacional.El propio Guillén reconoció en su primera intervención que la situación era complicada, lo que tal vez le ha costado su primera reprimenda ni bien ocupado el despacho mayor. No era Arce Catacora un ministro de reconocer errores, sino más bien de acomodar las cifras para salir ganando. Gustaba de apostar fuerte, como cuando aseguró que el doble aguinaldo no generaría inflación o que el barril de petróleo volvería a subir en el segundo semestre de 2015, pero no de reconocer los faroles.Es verdad que, en los últimos meses, algo está cambiando en el Gobierno de Evo. Al cambio de caras de enero le ha seguido cierto cambio de actitud. Los voceros son menos hostiles como lo eran Marianela Paco o Juan Ramón Quintana, e incluso se denuncia corrupción desde dentro, como en el caso de los taladros de YPFB o de Bolivia TV. Un sinceramiento de la economía podría cerrar el ciclo de la mutación.Mario Guillén es ahora el encargado de construir el nuevo relato de la economía boliviana, la del milagro que acabó pinchado cuando se hundieron los precios de los hidrocarburos y minerales y que, sin circulante, se empezaron a descubrir las incoherencias con el mensaje a priori nacionalista del MAS, contratando sin reparos empresas transnacionales para cualquier obra, y las incoherencias en las cifras, como que el Producto Interior Bruto siga creciendo exponencialmente a pesar de que el valor de nuestros hidrocarburos se hayan derrumbado.Es cierto que la transición hay que hacerla con calma, sin rasgarse las vestiduras, pero es cierto también que los mercados ya han descontado la realidad boliviana. Las agencias de calificación de riesgos, esas que son las que sostienen la demonizada política neoliberal y la hegemonía de los países imperialistas pero a cuyo escrutinio se empeñó Arce Catacora en someter las cuentas públicas bolivianas, ya rebajaron el nivel de confianza hace dos meses por un asunto esencial: No aparecen nuevas reservas de gas que respalden el endeudamiento mientras que las políticas de industrialización del gas, del litio o del fierro siguen caminando a paso de tortuga.El nuevo Ministro de Economía tendrá que sentarse muy cerca del Ministro de Hidrocarburos para, juntos, consolidar el relato. Un relato, o un modelo, que no puede virar al calor de los tiempos o no soportar ni el primer resfrío de los precios del gas después de una década negando la influencia de estos en la dinamización.Los últimos once años han sido los de mayor expansión de la economía patria, dejando atrás los niveles de miseria en los que crecimos para consolidarnos como un país en vías de desarrollo, con credibilidad internacional y satisfacción interna. Pero es obvio que se han cometido también muchos errores, queriendo o sin querer, que han desviado la práctica de la idea. Toca entonces hacer un esfuerzo por volver a encontrar la senda.

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