Un Chaco desunido
La desconfianza entre los propios ejecutivos seccionales es grande, ni que decir de la de la población en general. La microautonomía se ha alimentado de tal manera que cada vez va a ser más complicado realizar proyectos grandes y de beneficio común sin que se cuestionen las cosas menores,...
La desconfianza entre los propios ejecutivos seccionales es grande, ni que decir de la de la población en general. La microautonomía se ha alimentado de tal manera que cada vez va a ser más complicado realizar proyectos grandes y de beneficio común sin que se cuestionen las cosas menores, como la ubicación o la procedencia, más que la cualidad, del piloto seleccionado.El diseño institucional es complejo. El Estatuto mismo prevé la elección de una Máxima Autoridad Ejecutiva Regional a padrón abierto mientras que los villamontinos y los carapareños elegirán un ejecutivo de desarrollo solo para su jurisdicción. El Estatuto blindó el reparto del 15 por ciento para cada sección y limita por tanto la competencia de la MAET a ejercer en Yacuiba.La conformación de una cuenta única bajo tuición de José Quecaña, que será quien administre los tiempos de las transferencias a sus antes homólogos y ahora subordinados económicos, aunque no políticos, ha hecho saltar las alarmas. Es conocido que el tesoro yacuibeño está mucho más castigado que el de las dos secciones hermanas, en parte por el propio tamaño poblacional, en parte por el ejercicio de la capitalía. Todos hicieron obras a manos llenas, pero a unos se les escapó más que a los otros.Después de montar en cólera, los ejecutivos llegaron a un acuerdo que aparentemente devuelve la paz al Gran Chaco, pero lo cierto es que ha generado un precedente que puede volver a reproducirse en cualquier momento.
José Quecaña junto a Evo Morales. ¿Son autonomistas convencidos?Si la MAET quiere ejercer de MAET debería ser quien llevara adelante la iniciativa política para unir al Chaco y concertar la gestión de ámbito regional. De esa manera, José Quecaña deberá ser quien plantee soluciones para la gestión del hospital de tercer nivel; o deberá ser quien plantee un Plan Hidrológico que acabe con las recurrentes imágenes de vacas muertas al costado de las carreteras de cada verano. Deberá ser, por ejemplo, quien impulse un plan director para la industrialización regional, que contemple desde medidas de educación y formación hasta la definición del parque industrial que pueda atraer a las fábricas para que conviertan la inversión estatal en la industrialización del gas en emprendimientos privados, puestos de trabajo e impuestos de utilidades…La MAET deberá ser quien lo impulse, pero el complejo encaje del Estatuto obligará a ejercicios políticos más volcados en el populismo o el regionalismo que en la idoneidad. El diseño 15-15-15, independiente de la población, no deja mucho lugar a dudas de cómo se deberían financiar los proyectos, pero en el corto plazo se pueden incluir nuevos elementos en el debate que acaben por trabar.De momento, José Quecaña es el dueño transitorio de la caja, algo que no ha caído bien en el resto de las secciones. La falta de legitimidad de una Máxima Autoridad Ejecutiva que no ha pasado por las ánforas implica un cuestionamiento permanente y un juego de cintura quizá no necesario. Es posible que, en ese contexto, la autonomía se frene y nada avance hasta 2020. Y así seguimos.
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