¿Enfermedad holandesa, maldición de los recursos o política económica?

A su vez, algunos analistas en aparente desacuerdo se han apresurado en rememorar antiguos debates de la enfermedad holandesa y la maldición de los recursos naturales, como los culpables del problema.¿Tienen sentido estas argumentaciones? Investigadores de la Universidad Nacional de Educación...

A su vez, algunos analistas en aparente desacuerdo se han apresurado en rememorar antiguos debates de la enfermedad holandesa y la maldición de los recursos naturales, como los culpables del problema.¿Tienen sentido estas argumentaciones? Investigadores de la Universidad Nacional de Educación (UNAE) y del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) del Ecuador, en un trabajo conjunto, demostraron hace poco que “el impacto estadístico causal neto de abundancia en recursos naturales está lejos de ser una maldición para el desarrollo, y por el contrario, es de hecho una bendición”.Así, los expertos consideran que en realidad, “lo que parece una maldición de los recursos es más que nada un robo a escala global, apoyado poderes imperiales o coloniales”.Al respecto, el académico estadounidense Leif Wenar, argumenta que en los casos donde parece haber una “maldición de los recursos naturales”, es más probable encontrar la causa real del problema “observando cómo las prácticas humanas corregibles en la economía global, particularmente el robo”, mediante los mecanismos del a división internacional del trabajo y del comercio internacional.Por otra parte, la Red Sudamericana de Economía Aplicada (Red Sur), conformada por centros de investigación y universidades de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, reconoce que  ningún país sudamericano ha logrado convertirse en desarrollado, a pesar de la disponibilidad de diversos tipos de recursos naturales en la región”, pero también que existe una amplia literatura empírica que muestra que no hay nada determinístico en cuanto a la relación entre recursos naturales y desarrollo.En realidad, para la Red Sur resulta más relevante ver cuál es la tarea que se desarrolla dentro de una cadena de valor antes que el producto que se fabrica y exporta de manera directa: “Un hecho crucial del nuevo escenario es que los servicios (desde el diseño y la investigación hasta la comercialización y el marketing, pasando por la logística, la gestión de calidad, etc.) son recientemente la actividad en donde se genera el grueso del valor agregado y el conocimiento en muchas cadenas de valor”.En otras palabras, no importa tanto en qué cadena uno opera sino las funciones que se desarrollan dentro de la cadena de valor. Para lograr esto, la disponibilidad de capital humano es clave no sólo para avanzar en la incorporación y generación de tecnología, la diferenciación de productos, el procesamiento local y la difusión de encadenamientos, sino también para diversificar las estructuras de producción y exportación hacia otras actividades.Adicionalmente, para que una estrategia de desarrollo asociada a los recursos naturales sea exitosa, “debe reconocerse la necesidad de aplicar políticas macroeconómicas y de desarrollo productivo que promuevan la incorporación de conocimiento y tecnología y corrijan las fallas de mercado que evitan un reparto equitativo del producto colectivo”.El problema no son pues lo recursos naturales, ni maldiciones ni enfermedades. Además del injusto comercio internacional, el problema está en no generar capital humano que pueda hacer de los recursos naturales (y otras cadenas de valor) un motor para la transformación económica del país. Es fundamentalmente ahí donde Bolivia se sigue aplazando: políticas económicas y educativas son la tarea pendiente para salir del subdesarrollo.

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