Letes, las Letras del Tesoro salvadoreños
Con ribetes de escándalo, afirmando que El Salvador entró en “default” (dejó de pagar obligaciones), dando por perdido ese monto de dinero, el senador opositor Oscar Ortiz, anunció “medidas legales” contra los responsables de ese préstamo de dinero (inversión, en la jerga de los...
Con ribetes de escándalo, afirmando que El Salvador entró en “default” (dejó de pagar obligaciones), dando por perdido ese monto de dinero, el senador opositor Oscar Ortiz, anunció “medidas legales” contra los responsables de ese préstamo de dinero (inversión, en la jerga de los financistas).En respuesta inmediata a la amenaza, el presidente del BCB, Pablo Ramos, aclaró que no están en riesgo los dineros prestados porque esas Letes tienen una garantía del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), además de ser “muy rentables”. La autoridad aclaró también que este Banco garante aceptó avalar el préstamos de manera “irrevisable e incondicional” y que es una entidad con vieja trayectoria, con un índice muy alto de solvencia y una calificación de riesgo de “A” o superior.Ramos le puso énfasis a las ventajas de la operación financiera: 3.340.000 dólares percibirá por los intereses, que los tendrá en el corto plazo, porque los plazos de las letras fenecen el 7 de junio, 7 de septiembre y el 14 de diciembre. Eso es, aproximadamente, un interés promedio de 3% anual. No hay detalles de cada una de las operaciones efectuadas. Sólo las fechas, pero no los intereses pactados, por lo que el cálculo es aproximado.Como sabemos, el BCB opera en los once años del gobierno del presidente Evo Morales, siguiendo los dictados de la Ley No. 1670 de octubre de 1995, denominada Ley del Banco Central de Bolivia, aprobada y promulgada por Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL). Es parte de la arquitectura legal que dio paso a la enajenación de las empresas estratégicas bolivianas vía “capitalización” (privatización) y a la enajenación del ahorro interno de los bolivianos (las reservas internacionales de divisas). LEA: Invirtiendo alegremente en la aún enferma gran banca internacional
Frente a esa política que empobreció a Bolivia hasta dejarla paulatinamente anémica desde 1995 hasta el año 2005 (la aprobación de la Ley de Hidrocarburos No. 3058 en mayo de 2005, luego de la expulsión de GSL en octubre de 2003, fue el inicio de varias medidas exigidas por el pueblo boliviano como alternativa a la política neoliberal, que permitió mejorar los ingresos del Estado), los gobiernos de Venezuela y Ecuador promovieron la creación del Banco del Sur, entidad destinataria de las reservas de divisas de los países miembros de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR).
LEA: ALADI, UNASUR, CELAC, Banco del Sur, Comunidad Andina, etc...Rafael Correa, doctor en economía y presidente de Ecuador, justificó la fundación del Banco del Sur como medida básica para “repatriar” el ahorro de nuestros pueblos, más de 1.000 millones de millones de dólares, que desde hace décadas son enviados a bancos y países desarrollados, como Estados Unidos, Europa, Canadá, Asia, etc., a título de “inversiones”, que no son más que préstamos a tasas de interés bajísimas, que apenas bordean el 1% anual.El Banco del Sur no funciona aún (fundado en 2009, tardó cuatro años – el 2013 -para tener su primera reunión con los representantes de sus siete países aportantes. La falta de voluntad política es evidente). Por consiguiente, nuestras reservas de divisas siguen nutriendo las economías y países que nos dominan económica y tecnológicamente, desarrollándose y potenciándose, paradójicamente, con nuestro propio ahorro. La ley del BCB de GSL sobrevivió 11 años del “nuevo modelo económico, social, comunitario y productivo”. (LEA: Evo quiere jóvenes antiimperialistas pero Arce confirma préstamos al “imperio”)
En ese contexto, bien hizo el BCB en prestar esos 191.2 millones de dólares a El Salvador. Tomó los recaudos pertinentes (la garantía de un banco solvente). Al menos esa ínfima cantidad de los casi 10.000 millones de dólares que es el monto de nuestras actuales reservas de divisas, no está en el norte.Pero mejor harían nuestros gobernantes de nuestros países sud o centroamericanos, en consolidar la institucionalidad financiera para que se cumpla el cometido acordado, firmado y proyectado de dar vida al Banco del Sur, y repatriar nuestro ahorro interno regional y utilizarlo no sólo para El Salvador, sino para el financiamiento de nuestro propio desarrollo subregional (polo) tecnológico, infraestructura y la vasta lista de necesidades propias de nuestros países. Lo contrario es la locura, esta vez crónica y al parecer irremediable (LEA: Los bolivianos estamos locos)
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