La vida después del Bicentenario
La agenda ha sido intensa en lo simbólico, actos culturales propios, actos para profundizar en la historia tarijeña, momentos abiertos para reflexionar sobre el futuro más inmediato (que bueno hubiera sido hacerlo hace 15 años), actos abiertamente filoargentinos y algún que otro evento que...
La agenda ha sido intensa en lo simbólico, actos culturales propios, actos para profundizar en la historia tarijeña, momentos abiertos para reflexionar sobre el futuro más inmediato (que bueno hubiera sido hacerlo hace 15 años), actos abiertamente filoargentinos y algún que otro evento que poco o nada tenía que ver con lo que se celebraba pero que han encontrado acomodo en una agenda para todos… los del valle.
En lo político el mes de abril ha tenido dos momentos clave; el “reencuentro” de la Gobernación con el Gobierno y la puesta en marcha de la Autonomía Regional del Chaco. Sobre el acercamiento del gabinete de Adrián Oliva al Gobierno, habrá todavía que esperar para comprobar si las muestras de cariño recíprocas fueron fecundas o quedó en un gentil intercambio de placer mediático. Sobre el Chaco habrá también que esperar para saber si el matrimonio es capaz de adaptarse a los nuevos términos de la autonomía o acaba en un divorcio poco amistoso.
El Vicepresidente Álvaro García Linera comprometió apoyo para los fideicomisos y para el crédito “soberano” con el que la Gobernación espera pagar las deudas de Lino Condori y avanzar algún que otro proyecto. El propio Presidente Evo Morales, que retomó actividades públicas después de su operación en Tarija, se deshizo en bromas y comprometió coordinación. La Gobernación desplazó un equipo a La Paz para negociar al detalle y el propio Gobernador participó de algunas de las reuniones clave. Dos semanas después se firmaron los fondos del fideicomiso, que servirán entre otras cosas para pagar los megaestadios de Entre Ríos y Uriondo que, aseguran sus promotores, tanta falta le hacían a Tarija. El avance es significativo más allá de que el tono vuelva a recuperar los pasajes bélicos. Llegando a la mitad de la legislatura, los índices de aprobación de la gestión han caído en general entre todos los líderes, pero más el del propio Evo Morales. Los estrategas del MAS saben que buscar la continuidad del proceso, con o sin Evo, requiere altos índices de aprobación.
La otra bomba de relojería que llegó casualmente a estallar coincidiendo con un Bicentenario que, por otro lado, no se dejó sentir para nada en el Chaco, fue la puesta en vigencia del Estatuto Regional con la Ley Transitoria que le permitió al MAS salvaguardar sus intereses políticos por encima de todo. Justificar un dividir para vencer es peligroso, peor resulta no tener siquiera una estrategia alternativa para quienes dicen quieren salvaguardar la unidad del departamento. Patalear y amenazar por la materialización de una expectativa que se vislumbró hace más de una década pone al descubierto la incapacidad política de los actores involucrados. Mirar para otro lado tampoco es estrategia.
Apagadas las luces más brillantes del Bicentenario, toca sentarse y concentrarse en los pasos inmediatos tanto para dinamizar la economía como para salvaguardar la unidad departamental, todo desde el respeto y el reconocimiento. Soñar juntos suele ser una buena estrategia. El pueblo, en la coyuntura, va a exigir altura de verdad a sus gobernantes. A todos.


