Los chunchos son el centro de Tojo
Es una fiesta que al igual que otras similares (el “Gran Poder”, el “Carnaval de Oruro”, etc.), manifiesta su espectacularidad en las calles, pero que tiene características propias, las que marcan una enorme diferencia. Si las otras mencionadas hacen gala de una enorme variedad en...
Es una fiesta que al igual que otras similares (el “Gran Poder”, el “Carnaval de Oruro”, etc.), manifiesta su espectacularidad en las calles, pero que tiene características propias, las que marcan una enorme diferencia. Si las otras mencionadas hacen gala de una enorme variedad en danzas, vestimenta, música, etc., la de San Roque se caracteriza por lo contrario: una regularidad en la música y en el baile. El tono monocorde que de manera pausada se va ajustando a la geografía de la ciudad, le da a esta danza una belleza distinta, una grandiosidad que se va construyendo poco a poco y que tiene un efecto casi hipnótico para los que participan en ella, ya sea como protagonistas o espectadores.Sin embargo esta expresión, que hoy es parte central de la cultura Chapaca, al igual que muchas otras, ha partido de raíces históricas comunes que compartimos con otras regiones de Bolivia y del cono sur. En diversos lugares “los chunchos” se han desarrollado con algunas variantes y con otros nombres (el caso de los “morenos” de Tojo). Son manifestaciones culturales, que sobreviven a pesar del tremendo impacto de la globalización y de la indiferencia de los organismos encargados de su preservación/reproducción, en el Estado.Por eso es que el “Primer Encuentro Internacional de Promesantes Chunchos”, que se inaugurará este martes 6 de diciembre en Tojo tiene una enorme importancia. A el asistirán invitados de regiones tan distantes como Tupiza o Cuzco, y al margen de la festividad se realizarán jornadas académicas respecto a la temática.Sería sano que las autoridades, entendieran que esta es la manera de universalizar nuestra cultura: investigar sobre sus raíces, estudiar sus manifestaciones actuales y crear escenarios para que siga su reproducción y crecimiento. Ojala, en este momento en que todos reclamamos cambios en la gestión pública, se acaben aquellas prácticas generalizas en las que “cultura” es sinónimo de festival o de feria, de kermesses enormes en las que en años recientes se gastaron (a fondo perdido) millones de bolivianos.El encuentro de Tojo (como la mayor parte de los pocos “logros” de la cultura chapaca de los últimos años), es el resultado de un esfuerzo que viene de la sociedad civil (en este caso encabezado por joven investigador Daniel Vacaflores, quien ya produjo el libro más completo sobré el tema: “Pequeños Secretos de la Fiesta Grande”).Con la cultura “Chapaca” pasa lo mismo que con el río Guadalquivir en otro ámbito. Todos proclamamos a viva voz nuestro amor por ella, y en los hechos vemos impávidos como se debilita sin que se nos mueva un pelo. Ese es el resultado de una visión política pequeña, que se centra en las peleitas diarias por más espacios de poder (pegas y presupuestos para disponer), y que olvida los temas centrales de largo plazo, los que hacen a nuestra vida y en este caso a nuestra cultura. La cultura chapaca ha sido abandonada históricamente por el Estado en sus diferentes expresiones (con alguna que otra excepción que confirma la regla). Uno de los fallos más importantes ha sido el de la universidad pública, que por cierto sentido “práctico” de visión primitiva, no desarrolló las carreras de humanidades y se centró en las que se suponía “útiles”, tales como las ingenierías y las financieras. En cualquier sociedad moderna son esas carreras (Historia, Sociología, Literatura, Antropología, etc.), las que la estudian la cultura, la reproducen y la fortalecen. Hoy, parte del cambio que la sociedad le reclama a la universidad (estancada en denuncias de corrupción y crisis institucional), debería centrarse en una nueva relación con la cultura tarijeña (en sus vertientes chapaca y chaqueña). Una de las excepciones más notables a esta realidad, es la de la escuela municipal de música “Pastor Achá”, esfuerzo que hoy es central en la preservación de la cultura chapaca, pero insuficiente. ¿De qué manera se puede amplificar este trabajo y llevarlo a las escuelas y barrios de Tarija?. Estoy seguro que si esto se logrará, redundaría también en temas tales como la seguridad ciudadana y la prevención de la delincuencia. Uno de los grandes problemas de esta Tarija que ha crecido desmesuradamente en poco tiempo, es el de la falta de alternativas para que los jóvenes canalicen su creatividad. La realización del “Encuentro Internacional de Promesantes Chunchos” ya significa un triunfo por su misma realización, pero es necesario que el Estado apoye esta actividad en los próximos años, para que no se pierda y se fortalezca¿. ¿Es imposible pensar, por ejemplo, en una comisión coordinadora entre gobernación y municipios, en los que Vacaflores y su equipo actúen como coordinadores académicos, que apoye y profundice la investigación y la difusión de la fiesta?
ES CINEASTA Y ANTROPÓLOGO


