Política errónea sobre el agua y la apatía nos llevarán a la ruina

Con esta visión tradicional se quiere hacer creer que se está llevando a cabo una política hídrica acertada, lo cual es falso debido a la fuerte irregularidad de las lluvias, propia de una gran parte del territorio de Bolivia, hoy afectado por el calentamiento global. Esas fuentes de agua...

Con esta visión tradicional se quiere hacer creer que se está llevando a cabo una política hídrica acertada, lo cual es falso debido a la fuerte irregularidad de las lluvias, propia de una gran parte del territorio de Bolivia, hoy afectado por el calentamiento global. Esas fuentes de agua venían agotándose y los riesgos de déficit hídrico eran evidentes, lo cual se advirtió a importantes autoridades de Gobierno, desde hace mucho tiempo. En octubre de 2010, por ejemplo, en la Gobernación de Oruro, se organizó un seminario internacional sobre el agua y ecosistemas de la cuenca del lago Poopó, pero el entonces Gobernador ni se apareció, sólo estuvo un secretario. Se visitó la población de Orinoca, pueblo origen del Presidente, en tres oportunidades y se solicitó una entrevista con el Presidente para transmitirle la información sobre la situación de sequía y comentarle sobre las nuevas estrategias de mitigación, pero no se  logró nada. Hablar de casi medio centenar de seminarios realizados sobre el tema del agua y el cambio climático sólo en La Paz es poco.Ya se vive el cambio climático en pleno y el enfoque sobre el aprovechamiento del agua ha cambiado desde los años 90. De la captación tradicional de la fuente de agua se ha transitado al desarrollo de la fuente de agua (conservación, cultivo, cosecha, etcétera).  Pero un grupo corporativo del Gobierno, con el apoyo del Vicepresidente, insiste en seguir el hilo convencional, lo que representa la construcción de presas o embalses costosos, con lo que se producirá mayor pérdida de agua y foresta, que añade más vapor de agua a las nubes.Es urgente implementar una política pública hídrica con adaptación al cambio climático, que recién tendría efectos en cinco años. Esta política debe estar basada en pequeñas acciones participativas y estructuradas, con las que el país se jugaría su futuro. En esta política tienen que definirse nuevos paradigmas, tanto de  vida como institucionales y de gestión de programas hídricos sostenibles. Aquí se mencionan algunos adelantos para mejorar las fuentes de agua: 1. desarrollar sistemas de recarga; 2. desarrollar de acuíferos artificiales y presas subterráneas; 3. cosechar de aguas de lluvia, subterráneas y de inundación; 4. cosechar agua de rocío en las cumbres; 5. reusar el agua (gestión y tratamiento de aguas servidas); 7. desalinizar aguas salinas; 8. mitigar la evaporación en cuerpos de agua; 9. realizar una gestión de aguas subterráneas; 10.  construir trasvases entre cuencas bajo conservación (cuenca del lago Titicaca, río Beni-El Bala, captación del glaciar Illimani, en el caso de La Paz); 11. enfocar en la educación y formación de expertos en agua.El panorama es desolador. Las fuentes de agua están en un proceso de agotamiento acelerado a mediano plazo; es más, en el caso de la urbe paceña se habría ingresado a la  fase de aguas bajas del ciclo hídrico, con duración quizá hasta 2020. A esto debe sumarse la crisis institucional agravada, el origen de todos los males, marcada por la improvisación de cargos en las instituciones, la excesiva politización, la ausencia de cuadros, de  capacidad técnica y la alta burocracia. Para cerrar, desde el Estado no se hace gestión alguna sobre eficiencia y competitividad de las instituciones y los recursos humanos;  tantos cargos a lo largo del país son de relleno. La realidad de cualquier institución estatal no es mejor que la de EPSAS, sumida hoy en una miseria técnica absoluta. En este contexto, no es posible avizorar con el actual Gobierno una solución al presente problema hídrico de tan alta complejidad que soportamos, dadas sus limitaciones en todo ámbito. Es de esperarse que la peor parte de la crisis del agua y sus consecuencias en Bolivia estén por evitarse.  *es investigador en agua y desarrollo sostenible.


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