Consumo de leche

“Somos el país con el consumo más bajo de leche en la región. Cambiemos esta realidad… Tomemos más leche”, exhorta el mensaje orientado a elevar el consumo de uno de los alimentos más nutritivos para el desarrollo del ser humano.La campaña fue encarada en el marco de la celebración...

“Somos el país con el consumo más bajo de leche en la región. Cambiemos esta realidad… Tomemos más leche”, exhorta el mensaje orientado a elevar el consumo de uno de los alimentos más nutritivos para el desarrollo del ser humano.La campaña fue encarada en el marco de la celebración del Día Nacional de la Leche, instituido por la Ley Nº 577 promulgada el 7 de octubre de 2014 y que encomienda al Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, como responsable de la promoción y consumo de leche en todo el territorio boliviano.Según dispone esa norma legal, esa tarea debería ser encarada junto al Fondo de Apoyo al Complejo Productivo Lácteo (Pro Leche), creado por la Ley N° 204 del 15 de diciembre de 2011, y en coordinación con gobernaciones, alcaldías municipales, regionales e indígena originarios campesinos e instituciones públicas y privadas.En ese contexto es que PIL Andina –según un boletín institucional– desplegó una estrategia de promoción comercial del consumo de leche con la instalación de vallas y letreros publicitarios, espacios de difusión en supermercados, otros espacios públicos, en programas de televisión y dinámica una presencia en las redes sociales.El consumo de leche en Bolivia subió de 27 litros anuales por persona en 2009 a 58.4 litros per cápita en 2015, de acuerdo con datos de Pro Leche, y que entre 2012 y 2015 la producción de leche se incrementó de 900.000 litros diarios a 1.4 millones de litros, lo que representa un aumento del 55%.No obstante ese sustancial aumento, que desde 2009 duplicó el consumo de leche en Bolivia, la ingesta de lácteos aún está por debajo de los niveles de varios países latinoamericanos. En la región, Uruguay es el país con el mayor consumo per cápita de lácteos con 242 litros por habitante al año, seguido de Argentina que registra un consumo medio anual de 205 litros por persona, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta anual de 182 litros de leche por persona.Según datos de Pro Leche de 2015, en Bolivia existen 13.919 productores de leche, de los que el 49% están en el departamento de La Paz y generan el 13% de la producción de leche, el 27% se encuentra en Cochabamba y producen el 34% de leche, y el 13% está en Santa Cruz con el 50% de la producción, mientras los productores de otros departamentos representan el 10% y su producción alcanza al 3% del total nacional.Además, de las 13 empresas lácteas registradas en el Fondo Pro Leche, cuatro son cruceñas, cuatro paceñas, dos cochabambinas, dos tarijeñas y una que tiene presencia en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba.Aunque en los últimos años algunos estudios advirtieron que su habitual ingesta supuestamente causaría daños a la salud, la leche es una rica fuente de calcio, vitaminas y proteínas de elevado valor biológico, y su consumo está asociado a la disminución de la mortalidad infantil y de enfermedades como la hipertensión arterial, la anemia o la obesidad.Un adecuado consumo de leche durante la infancia y a lo largo de la vida ayuda a mantener huesos fuertes y prevenir la osteoporosis en la edad adulta. Además de su contribución de nutrientes, el aumento del consumo de leche también se ha vinculado a la reducción del riesgo de problemas de salud tales como osteoporosis, cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y la obesidad.Y si bien el consumo per cápita de leche y de productos lácteos es mayor en los países desarrollados, la diferencia con muchos países en desarrollo –como Bolivia– se está reduciendo como consecuencia del aumento de los ingresos, el crecimiento demográfico, la urbanización y los cambios en los regímenes alimentarios.En ese contexto, es loable la campaña iniciada por PIL Andina, una iniciativa que desde el sector privado busca concienciar sobre la importancia vital del consumo de leche, lo que redundará –sin duda– en mejorar la alimentación de todas y de todos los bolivianos.


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