¿Y el libre tránsito?

Aunque el sábado, mediante un comunicado, la Terminal Portuaria del puerto de Arica indicó que “ha adecuado sus operaciones para seguir trabajando normalmente” para el ingreso de camiones y los despachos de productos bolivianos, el daño es irrecuperable y se suma a una serie de medidas que...

Aunque el sábado, mediante un comunicado, la Terminal Portuaria del puerto de Arica indicó que “ha adecuado sus operaciones para seguir trabajando normalmente” para el ingreso de camiones y los despachos de productos bolivianos, el daño es irrecuperable y se suma a una serie de medidas que violan el libre tránsito de la carga boliviana garantizado por el Tratado de Paz de 1904.Y ante ese atropello, el presidente Evo Morales denunció que con la interrupción del libre tránsito de la carga boliviana Chile perpetró otra agresión económica a Bolivia, y el titular de la Cámara de Transporte Pesado de El Alto, Gustavo Rivadeneira, dedujo que el paro causó pérdidas por más de medio millón de dólares a su sector.Mediante su cuenta en Twitter, el Jefe de Estado evidenció que “esta es otra agresión económica a toda #Bolivia. Que la comunidad internacional juzgue los abusos cometidos por parte del gobierno de #Chile”.Por su parte, Rivadeneira –citado por Página Siete– aseguró que “consideramos que es una cantidad bastante apreciable de medios de transporte que han sido perjudicados. Cerca de 2.000 camioneros bolivianos estaban en Arica esperando ingresar al puerto, que también se vieron perjudicados por un bloqueo del sector pesquero”.Además, cientos de choferes de camiones bolivianos bloqueados por el paro –muchos desprovistos de alimentos y de agua–pernoctaron los dos días del paro en la carretera hacia Arica, en las proximidades de la población chilena de Chungará, ubicada en la frontera con Bolivia y vecina de Tambo Quemado.El nuevo bloqueo se registró a menos de un año del último paro en Arica –puerto chileno por el que Bolivia comercia hasta el 90% de su carga ultramarina– y similar período de que el gobierno nacional denunció a Chile ante la Asociación Latinoamérica de Integración (ALADI) por las dificultades que enfrenta su comercio exterior en los puertos trasandinos. Y ante los abusos y maltratos por parte de las autoridades chilenas a los camioneros bolivianos, Bolivia también demandó a Chile ante el Consejo de los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, con sede en Suiza.En los últimos 10 años, los transportistas bolivianos han reportado un promedio de 5 millones de dólares en pérdidas en cada recurrente paro de los trabajadores del SAG y de la Aduana chilena, lo que afecta a los servicios de la Terminal Puerto de Arica.Ahora bien, el recurrente bloqueo al comercio exterior, las trabas administrativas y los arbitrarios incrementos por el uso de los puertos chilenos, violan el Tratado de Paz y Amistad de 1904, el que paradójicamente Chile invoca para no discutir una solución de la mediterraneidad de Bolivia y para no atender otros temas bilaterales pendientes.Los arbitrarios aumentos tarifarios que decretan las autoridades chilenas para el tránsito de la carga boliviana, incrementan las multimillonarias pérdidas que representa para la economía nacional el centenario enclaustramiento marítimo impuesto por Chile tras la Guerra del Pacífico de 1879. El economista estadounidense Jeffrey Sachs, calculó que el coste de la mediterraneidad disminuye cada año hasta en un 0,7% el Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia, lo que representaría –en promedio– una pérdida económica anual de entre 400 y 500 millones de dólares en los últimos 100 años.En ese contexto, si Chile pretende demostrar que cumple con el Tratado de Paz de 1904, está obligado a garantizar el libre tránsito de la carga boliviana por su territorio y sus puertos. Empero, los hechos –como el que comentamos– indican lo contrario.Y ante las dificultades que enfrenta el comercio exterior boliviano, por el sistemático bloqueo chileno, nuestro retorno soberano al mar es y debe ser el objetivo vital de nuestra política exterior.En este sentido, la demanda boliviana ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya ha sido el primer paso para sentar a Chile en el banquillo de los acusados y obligarle a negociar el retorno soberano de Bolivia al océano Pacífico y desbloquear el camino hacia nuestro desarrollo.


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