¿Ajuste de cuentas?

Mientras dos hermanos y otras tres personas perdieron la vida en aquella población fronteriza con el Brasil, en la capital oriental un espiritista y vendedor de automóviles, y su hija, una ex modelo y diseñadora de moda, fueron acribillados a balazos.En pocos segundos, la fiesta de cumpleaños...

Mientras dos hermanos y otras tres personas perdieron la vida en aquella población fronteriza con el Brasil, en la capital oriental un espiritista y vendedor de automóviles, y su hija, una ex modelo y diseñadora de moda, fueron acribillados a balazos.En pocos segundos, la fiesta de cumpleaños que se celebraba en un domicilio de San Matías se transformó en el escenario de extrema violencia. La sangre corrió a raudales y la muerte se llevó la vida de cinco personas y dejó gravemente heridas a otras dos.Esa noche y cuando las manillas del reloj se acercaban a las 23.00, dos sujetos, presumiblemente de nacionalidad brasileña, irrumpieron la celebración y ejecutaron a sangre fría a los hermanos Julio y Sergio Castedo Aranda (de 40 y 37 años de edad, respectivamente), Luver Velarde Kin (38) y Julio César Zeballos Poñe (45). La quinta víctima mortal: Antonio Rojas (28), murió el viernes en el hospital.La Policía presume que la matanza habría sido parte de un ajuste de cuentas entre narcotraficantes, ya que los hermanos Castedo Aranda tenían antecedentes por tráfico de drogas. En 2013 fueron descubiertos con 280 kilos de marihuana.Y no habían transcurrido ni 72 horas cuando un segundo hecho criminal puso en jaque a la Policía cruceña. Cerca de las 09.00 del último domingo, de una camioneta bajaron dos sujetos armados e irrumpieron en una vivienda, y sin que medie razón alguna acribillaron a Miguel Santa Rosa (de 60 años de edad) y a su hija Laura (24), quien habría sido tiroteada al intentar defender a su progenitor.Según la versión policial, la ex modelo quedó tendida en la entrada del portón y, aunque  fue auxiliada por personal médico, perdió la vida por los disparos de un arma de fuego calibre nueve milímetros.No obstante, una segunda versión –que el diario El Deber atribuye a un familiar  de las víctimas–, señala que la ex modelo fue sacada a la calle por sus verdugos, probablemente para asegurarse de que era la persona a la que buscaban, la mostraron a quienes permanecían en el vehículo y éstos dieron luz verde para que la ejecutaran.En este caso, otra vez surge la sombra del narcotráfico. El ministro de Gobierno, Carlos Romero, dijo que “Laura tenía antecedentes de la Ley 1008” y estuvo bajo detención. Su padre “también había sido detenido en 1999, en Holanda, por un caso vinculado al tráfico de drogas”.“Por tanto son personas que tiene anteceden de narcotráfico y esto refuerza la hipótesis de que sería un ajuste de cuentas”, agregó, aunque los familiares de las dos víctimas rechazaron la versión oficial.  Los sicarios actúan en el negocio del narcotráfico, ya sea para el asesinato de quienes disputan la venta de droga en un determinado territorio o para matar a alguien que no paga una deuda.Y aunque Bolivia no está entre los países más violentos de Suramérica, su tasa anual de criminalidad se incrementó en un 70% en los últimos 10 años. En octubre de 2015 registró una tasa de 12 homicidios por cada 100.000 habitantes.Además, el ser el nuestro un país productor de hoja de coca, fabricante y exportador de cocaína, también influye en el aumento de la criminalidad, por lo que los crímenes cometidos en San Matías y en Pampa de la Isla no han sido los primeros ni, presumiblemente, serán los últimos.Ahora bien, la ejecución a sangre fría de siete personas –más allá sí estuvieron o no vinculadas a alguna banda criminal– es una señal extremadamente grave y preocupante, porque pone en tela de juicio la seguridad ciudadana y obliga a las autoridades a extremar esfuerzos para enfrentar el delito y proteger la integridad de los bolivianos.En ese contexto, urge implementar el acceso a información de calidad sobre el crimen y la violencia; planificar, gestionar y evaluar las políticas públicas sobre la materia; e intercambiar experiencias a nivel regional para fortalecer la seguridad ciudadana; porque no es posible tolerar que delincuentes comunes, asesinos a sueldo o por encargo del narcotráfico, atenten contra la vida de los bolivianos. ¿No les parece?


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