Hora de explicar a Bolivia El Chepete - El Bala

El costo de este complejo hidroeléctrico, ubicado entre La Paz  y Beni, implica el 60 por ciento de la deuda a contraerse con China. Una deuda que va constituyéndose en la mayor de Bolivia.Por esa y varias otras razones, El Chepete – El Bala constituye un proyecto que afecta marcadamente...

El costo de este complejo hidroeléctrico, ubicado entre La Paz  y Beni, implica el 60 por ciento de la deuda a contraerse con China. Una deuda que va constituyéndose en la mayor de Bolivia.Por esa y varias otras razones, El Chepete – El Bala constituye un proyecto que afecta marcadamente a todo el país y merece absolutas garantías. Invertir la friolera de 6.000 millones de dólares hoy debe constituir un emprendimiento, si vale la palabra, infalible. Debe garantizar resultados tan positivos que superen a cualquier otro proyecto o programa productivo cuyos beneficios lleguen sostenidamente a todo el país.El Gobierno asegura que El Chepete – El Bala generará 3.676 megavatios (MW). Inscribe la obra dentro de sus planes de exportación de energía a Brasil previstos como una especie de relevo al agotamiento de las reservas de gas. El proyecto hidroeléctrico se halla localizado sobre el río Beni. Se divide en dos componentes: el primero es el Chepete, ubicado a 70 kilómetros aguas arriba de Rurrenabaque (Beni). El segundo componente es El Bala, ubicado en las proximidades del estrecho angosto de El Bala sobre el río Beni a 13,5 kilómetros aguas arriba de las poblaciones de San Buenaventura (La Paz) y Rurrenabaque (Beni). Sin embargo, hasta la fecha se han multiplicado los cuestionamientos y crece una alarma sostenida a la que el Gobierno responde entre tímida y soberbiamente. Diversas organizaciones y activistas advierten que se trata de un proyecto con alto impacto socio-ambiental y sin rentabilidad garantizada. Se asegura además que semejante inversión podría ser destinada a otras obras y programas más modernos, productivos y amigables con la ecología.  En horas recientes el ministro de Hidrocarburos y Energía, Luis Alberto Sánchez, admitió que habrá daños ambientales “mínimos”. Sin embargo, la autoridad recalcó que hay planes de mitigación para contrarrestar los perjuicios al medio ambiente en la región. El Ministro acotó que se harán los procesos de consulta a los pueblos indígenas del lugar y se mostrarán los beneficios de la iniciativa. “Hay estudios de 1988 cuando la afectación era al 18 por ciento (...) Con los peces decían que iba a haber problemas, no es así. Habrá problemas ambientales mínimos, pero también hay estrategias de mitigación”, aseguró el ministro Sánchez a los conductores del programa El Pueblo es Noticia de la Red Patria Nueva. “Obviamente se hará la consulta, la socialización del proyecto, tenemos una ficha ambiental, estamos en proceso de sacar el impacto ambiental, se sacará la licencia ambiental, se pasará todo lo que dice la normativa ambiental. Tenemos actas de acuerdo con los pueblos indígenas y comunidades campesinas que están en el lugar. Reafirmamos que haremos la consulta y mostraremos los beneficios, porque para los problemas tenemos planes de mitigación”, detalló Sánchez.Desafortunadamente, pese a tener la mejor palestra para aclaraciones y garantías, Sánchez se muestra corto en sus explicaciones. Sería interesante, por ejemplo, que hable sobre lo seguras que serán las ventas de esa energía, los costos, los acuerdos, la sostenibilidad. En un mundo donde los precios de la energía están bajando debido a múltiples factores, ¿se ha contemplado la recuperación y rentabilidad de semejante inversión? ¿Cuándo tocarán, por ejemplo, ese tema?En el propio tema de los efectos sociales y ambientales, ¿será El Chepete – El Bala una experiencia distinta a las mega represas que Brasil construyó y los desastres que desataron? Valga recordar que debido a esas experiencias los brasileños frenaron la continuidad de esos planes y enfrentan sucesivos problemas técnicos, sociales y ambientales.Y, finalmente, insistimos, será la obra, de lejos, más costosa de la gestión, probablemente la más costosa de toda la historia boliviana. ¿Deberá entonces contar tan sólo con la venia de los políticos y unas cuantas comunidades afectadas? ¿Acaso en 2003 no se cuestionó a Gonzalo Sánchez de Lozada por querer imponer su voluntad para otro proyecto energético que era duramente criticado? Es una hora muy oportuna para las mejores explicaciones.


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