Levantar el bloqueo

Se trata de la sexta ronda de cambios en las normas legales y reglamentos que rigen las sanciones comerciales estadounidense contra Cuba desde que los dos viejos adversarios restablecieron sus relaciones diplomáticas el año pasado.El bloqueo fue impuesto en octubre de 1960, como respuesta a las...

Se trata de la sexta ronda de cambios en las normas legales y reglamentos que rigen las sanciones comerciales estadounidense contra Cuba desde que los dos viejos adversarios restablecieron sus relaciones diplomáticas el año pasado.El bloqueo fue impuesto en octubre de 1960, como respuesta a las expropiaciones por parte del gobierno revolucionario de propiedades de ciudadanos y compañías estadounidenses en la isla. Aunque inicialmente excluía alimentos y medicinas, en febrero de 1962 Estados Unidos endureció las medidas y el cerco llegó a ser casi total.Al presentar una Directiva Presidencial de 12 páginas, Obama anunció un “enfoque amplio” de su gobierno para promover el acercamiento con Cuba, con el que se propone hacer que “la apertura hacia Cuba sea irreversible” y en la que afirma que “no buscaremos un cambio de régimen” en la isla.No obstante, su directiva tiene un carácter muy limitado y no oculta el propósito de promover cambios en el ordenamiento económico, político y social de la isla, ni la intención de continuar desarrollando programas injerencistas.Aunque después del restablecimiento de las relaciones bilaterales –en julio de 2015– ambos países están empeñados en el llamado “proceso de normalización”, que en el caso de Estados Unidos consiste en desmontar el enorme enmarañado legal que determina las sanciones aplicadas a Cuba, el bloqueo sigue impactando en las condiciones de vida de la población cubana.En los últimos 12 meses los daños a la isla provocados por esa política de sanciones han sido de 4.680 millones de dólares y de 125.873 millones de dólares en 56 años de bloqueo económico, denunció el canciller cubano Bruno Rodríguez.Según el periodista vasco José Manzaneda, una muestra estrambótica de esta paranoia persecutoria es la reciente multa de 100.000 dólares a Albert Fox, uno de los facilitadores de convenios entre Cuba y Estados Unidos en materias como la aviación civil o la protección del medio ambiente. Su ‘delito’: haber viajado a la isla sin licencia.Sin embargo, ¿acaso la Casa Blanca no había ‘suavizado’ las sanciones a la isla? Sí, pero de manera muy tibia, aunque es cierto que Obama ha empleado sus prerrogativas ejecutivas presidenciales para, por ejemplo, ampliar hasta 12 categorías los perfiles de estadounidenses que pueden realizar viajes no turísticos a Cuba.Estas medidas, aunque sumamente limitadas, han tenido efectos indirectos positivos en la economía cubana, lo que corrobora que el bloqueo es perverso y mina la capacidad de desarrollo de la isla.Todas esas prohibiciones no sólo tienen un gran impacto negativo sobre la economía cubana, sino un alto coste humano para ambos países. Citemos un solo ejemplo.Mientras los hospitales de la isla no pueden acceder a tecnología estadounidense, las vacunas cubanas contra el cáncer y el medicamento contra el pie diabético Heberprop-T, que evitaría amputaciones a miles de personas, no pueden ser comercializadas en Estados Unidos.Es que lejos de ser un mero embargo comercial unilateral, el bloqueo se ha convertido en una estrategia compleja de persecuciones, penalizaciones y presiones a empresas de todo el mundo, cuya característica fundamental es la extraterritorialidad.Ahora bien, es cierto que el bloqueo a Cuba sólo puede ser levantado por el Congreso de Estados Unidos –dominado por los republicanos– a través de una ley, pero el presidente Obama tiene prerrogativas ejecutivas que no ha utilizado.Podría autorizar el comercio bilateral y las inversiones empresariales norteamericanas en todos los sectores de la economía de la isla, lo que acabaría con la parte central del bloqueo que quedaría en el cascarón. Lo que pasa es que Obama, pese a su política de acercamiento con Cuba, es parte de un entramado imperial que no ha renunciado a derrotar a la revolución socialista.Con todo, el próximo presidente o presidenta de Estados Unidos podría y debería adoptar las medidas ejecutivas necesarias para dejar el bloqueo a Cuba en una mera entelequia, y así facilitar a su Congreso una decisión que, además de histórica, es un reclamo unánime de la comunidad internacional: Que se levante el bloqueo contra Cuba.


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