Corredor ferroviario

Las declaraciones del Jefe de Estado fueron formuladas durante un acto público celebrado en la población de Cliza, en el departamento de Cochabamba, donde destacó la reciente visita a Bolivia del vicepresidente peruano Martín Vizcarra, quien desveló el respaldo de Kuczynski a una obra que...

Las declaraciones del Jefe de Estado fueron formuladas durante un acto público celebrado en la población de Cliza, en el departamento de Cochabamba, donde destacó la reciente visita a Bolivia del vicepresidente peruano Martín Vizcarra, quien desveló el respaldo de Kuczynski a una obra que beneficiará a seis países suramericanos.“Ha venido el vicepresidente de Perú, país que tiene su salida al mar, pero vino a acompañarnos, a decirnos (que) juntos vamos a construir el tren bioceánico, del océano Atlántico al océano Pacífico, que ese tren pase por Santa  Cruz, Cochabamba, Oruro y por La Paz hacia Ilo”, explicó Morales.“En dos semanas va a haber una reunión en Sucre con el presidente del Perú, con su gabinete, para seguir planificando esta gran integración entre dos pueblos hermanos”, agregó.El proyecto boliviano cuenta con cuatro estudios de pre inversión: el de prospectiva comercial, el de mercado y alternativas logísticas, el estratégico y corredor resultante, el de evaluación ambiental estratégica, y el complementario de alternativas de trazo, trazado, alineamiento definitivo, diseño básico preliminar, costos de construcción y de operación.Durante el mandato de la ex presidenta Dilma Rousseff, Bolivia y Brasil –por cuyo territorio se tiene previsto que atraviese el corredor bioceánico– avanzaron en varios aspectos para implementar un proyecto que cuenta con el apoyo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y con el interés de Alemania y China para financiarlo.Es más, el viceministro alemán de Transporte, Construcción y Desarrollo Urbano, Rainer Bomba, en dos oportunidades propuso al gobierno boliviano financiar el corredor férreo que su país considera como “la obra del siglo”, porque afianzará la integración continental al unir el océano Atlántico con el Pacífico.A diferencia de otros dos proyectos de corredores bioceánicos: el del norte, propuesto por Perú, que incluye a Brasil y no toma en cuenta a Bolivia; y el del sur, impulsado por Chile y que involucra a Brasil, Paraguay y Argentina, sin pasar por nuestro territorio, el proyecto boliviano no sólo beneficiará a Brasil, Bolivia y Perú, sino también a Paraguay, Argentina y Uruguay a través de la hidrovía Paraguay-Paraná.Y si el corredor peruano prevé 5.300 kilómetros de extensión entre el Atlántico y el Pacífico, una inversión de 10.000 millones de dólares y seis años para que sea una realidad; el corredor férreo proyectado por Bolivia alcanza 3.750 kilómetros de longitud y tiene un costo estimado de 7.500 millones de dólares.Es decir, mientras el tramo peruano cruza la Amazonia, es caro y enfrenta problemas ambientales; el tren bioceánico propuesto por Bolivia es más barato, menos largo, tiene resueltos los temas ambientales y beneficiará al menos a seis países suramericanos.Además, el proyecto nacional permitirá la reducción de los costos y tiempos de las exportaciones en la región y hacia los mercados de ultramar, tendrá para Suramérica un impacto económico equivalente al que tiene el Canal de Panamá y potenciará las capacidades de exportación de la región frente a otras del mundo.En ese contexto, es plausible que el gobierno boliviano ordenase el reciente retorno del embajador José Kinn a la sede de sus funciones en Brasilia –luego de haberlo convocado a consultas ante la destitución de Dilma Rousseff–, y que priorizase los vínculos económicos a los políticos con el mayor socio comercial del país y actor imprescindible para la construcción del tren bioceánico que atraviese nuestro territorio.Por todas estas consideraciones, durante el gabinete binacional del 4 de noviembre en sucre, el gobierno boliviano tiene todos los argumentos económicos y estratégicos para que el presidente peruano suscriba su respaldo que será fundamental para el corredor bioceánico central sea una realidad.Su construcción no sólo favorecerá las exportaciones de Brasil, Perú y Bolivia, sino también las de Paraguay, Uruguay, Argentina y –por qué no decirlo– de toda Suramérica. Es que con el Corredor Ferroviario Bioceánico Central ganaremos todos.


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