¡Más claro, agua!

“Las aguas del río fueron encauzadas en alguna oportunidad para su mejor aprovechamiento. Esas canalizaciones, esos encauzamientos, no impactan negativamente en el curso (...) Hace varios años que esas canalizaciones no están siendo operadas y el río escurre naturalmente”, dijo Ahumada en...

“Las aguas del río fueron encauzadas en alguna oportunidad para su mejor aprovechamiento. Esas canalizaciones, esos encauzamientos, no impactan negativamente en el curso (...) Hace varios años que esas canalizaciones no están siendo operadas y el río escurre naturalmente”, dijo Ahumada en declaraciones a CNN Chile y citadas por el periódico La Razón.El pasado jueves, un grupo de diputados de la Comisión de Defensa y expertos de la Cancillería, del Ejército y de la Fuerza Aérea chilena visitaron esa región fronteriza, previsiblemente para constatar la postura trasandina que el 6 de junio pasado demandó a Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, para que este alto tribunal declare que las aguas del Silala forman “un río de curso internacional”.“Si un funcionario de (la) Cancillería chilena admite (la) canalización de nuestros manantiales del Silala, ¿hay alguna duda sobre nuestros derechos?”, escribió al respecto en su cuenta de Twitter: @evoespueblo, el presidente Evo Morales.No obstante, Chile sostiene que las aguas en disputa forman “el río Silala” que “es un curso de agua internacional, cuyo uso se encuentra regido por el derecho internacional” y, por lo tanto, ese país “tiene derecho a un uso equitativo y razonable de las aguas”.Es decir, bajo la lógica chilena, el Silala sería “un río de curso natural”, por lo que en aplicación de la Convención de las Naciones Unidas Sobre los Usos no Navegables de Cursos de Aguas Internacionales de 1997, Chile tendría derecho a su aprovechamiento.Es más, bajo el estándar del “uso equitativo y razonable”, Bolivia estaría obligada a tomar todas las medidas para prevenir y controlar la contaminación y otras formas de daño como resultado de sus actividades en las cercanías del “río Silala”.Además, Bolivia tendría “la obligación de cooperar con Chile y notificar de medidas planificadas que puedan tener un efecto adverso en los recursos hídricos compartidos, y de conducir un estudio de impacto ambiental cuando sea apropiado”.Sin embargo, no sólo los bolivianos reivindicamos nuestra soberanía sobre las aguas que brotan de los manantiales del Silala, sino que la sólida posición nacional está respaldada por estudios efectuados en Chile.El libro ‘Las aguas del Silala’, del historiador chileno Cástulo Martínez, en sintonía con la posición boliviana señala que el Silala es una cuenca hidrográfica de 70 kilómetros cuadrados que contiene como 100 manantiales activos, de los que brotan cerca de 200 litros de agua por segundo. Martínez asegura que los manantiales no forman un flujo o curso que conduzca el agua a algún sitio determinado, ya que son corrientes de agua subterránea que afloran a la superficie en un punto específico, sin que circulen en ninguna dirección. Esta zona de manantiales se halla enteramente en territorio boliviano y las aguas que brotan de ellos son conducidas hacia territorio chileno por medio de canaletas artificiales construidas por Chile a partir de 1884 sin el consentimiento de Bolivia.El 23 de septiembre de 1908, la Prefectura de Potosí otorgó concesión de las aguas del Silala por 99 años a Chile para el uso exclusivo de la empresa The Antofagasta & Bolivia Railway. Sin embargo, transcurridos 108 años de aquella concesión boliviana, las aguas del Silala ya no alimentan al ferrocarril de marras sino que abastecen a poblaciones chilenas como Calama, Chuquicamata y Antofagasta, y a empresas mineras el norte chileno.Es en este contexto que el geógrafo chileno Alejandro Ahumada admitió el pasado jueves que las aguas de los manantiales del Silala fueron encauzadas artificialmente por su país “para su mejor aprovechamiento”. Y si de acuerdo con el diccionario de la lengua española el encauzamiento es “una acción de encauzar o dirigir una corriente de agua por un cauce”, Chile encauzó las aguas de los manantiales del Silala para que fluyan hacia su territorio y, por lo tanto, de ninguna manera son aguas de un pretendido “río de curso internacional”. ¡Más claro, agua!


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