De vida o muerte

advirtieron que este país se constituye en una amenaza para la paz mundial y convocaron a una reunión del Consejo de Seguridad para asumir nuevas sanciones.Entre los países que levantaron su voz de protesta en contra de la detonación de una bomba de 10 kilotones de potencia y capaz de ser...

advirtieron que este país se constituye en una amenaza para la paz mundial y convocaron a una reunión del Consejo de Seguridad para asumir nuevas sanciones.Entre los países que levantaron su voz de protesta en contra de la detonación de una bomba de 10 kilotones de potencia y capaz de ser instalado en un misil se encuentra un tradicional aliado del régimen de Pyongyang: China, cuyo gobierno pidió explicaciones al embajador norcoreano.El quinto ensayo con el que el régimen del dictador Kim Jong-un logró miniaturizar una ojiva nuclear para poder armar un misil, desencadenó una ola de condenas a nivel mundial y motivó la preocupación ante el avance norcoreano en cuanto a la fabricación e implementación de esa clase de armamento de destrucción masiva.Según el gobierno de Corea del Sur, el último ensayo –el más potente jamás realizado por el Norte– agravará las tensiones en la península en donde las ambiciones nucleares y militares del régimen aislacionista ya fueron condenadas en sucesivas ocasiones por la comunidad internacional que decidió imponerle duras sanciones.“Nuestros científicos llevaron a cabo una detonación de una ojiva nuclear de nuevo tipo en el sitio de pruebas del norte del país”, dijo la televisión gubernamental norcoreana, citada por la agencia AFP.Esta explosión de 10 kilotones fue casi dos veces más potente que el cuarto ensayo nuclear norcoreano y levemente menor que la bomba arrojada sobre Hiroshima, de 15 kilotones, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el 6 de agosto de 1945.Las primeras sospechas sobre un nuevo ensayo nuclear las emitieron los sismólogos que detectaron un temblor de 5,3 grados en la escala de Richter, cerca del principal sitio de ensayos nucleares norcoreano, en el día del aniversario de Corea del Norte instaurado en 1948.Si Pyongyang llegase a fabricar una bomba nuclear lo suficientemente pequeña para equipar un misil, reforzar la precisión, el alcance y la capacidad de sus vectores, se acercaría a su finalidad última: alcanzar objetivos estadounidenses. Y si esto ocurriera, adiós al mundo tal y como lo conocemos.Las más de 25 mil armas nucleares que aún existen en el mundo tienen una capacidad de destrucción que supera ampliamente lo que ‘se necesita’ para la desaparición de toda la población del planeta. Y desde este punto de vista, jamás debería librarse una guerra nuclear, pues no habría triunfadores sino toda la humanidad sería aniquilada.Y tal como señala la experta Irma Argüello, en el mundo bipolar de la Guerra Fría, la perspectiva de una “mutua destrucción asegurada” fue en la práctica la garantía de que las armas nucleares desarrolladas, nunca serían efectivamente utilizadas.No obstante, el mundo de hoy se ha vuelto más precario y menos previsible, y la existencia de arsenales nucleares, lejos de apuntalar la seguridad internacional, se ha convertido en una amenaza global.Además, a los primeros cinco países nucleares: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China, se han sumado India, Paquistán, Israel y ahora Corea del Norte.Y si se agrega el terrorismo internacional, poco permeable a la disuasión y deseoso de disponer de estos artefactos, es posible anticipar un futuro inquietante, en el que el uso de armas nucleares sea un evento de probabilidad significativa.En ese marco, si queremos un mundo libre de armas nucleares no es suficiente la condena mundial al quinto ensayo nuclear de Corea del Norte, sino que potencias nucleares como Estados Unidos, China y otras renuentes a hacerlo, deben ratificar lo más antes posible el Tratado para la Eliminación Completa de los Ensayos Nucleares, y cumplir el Tratado de No Proliferación Nuclear.Ahora bien, el mundo tiene por delante un proceso extremadamente complejo, en el que cada paso deberá realizarse en armonía de intereses y contemplando un sutil equilibrio global, porque sólo una progresiva toma de conciencia permitirá a la humanidad la abolición definitiva de las armas nucleares. Es que un mundo libre de armas nucleares es uno de los principales desafíos para la supervivencia de la especie humana. Es decir, es un asunto de vida o muerte.


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