Ni con todo el dinero del mundo

Empero, unos pesos más o menos no importan cuando hablamos de personas, ya que bien sabemos que se trata de seres invaluables, “incomprables” pero esto es lo que menos les interesa a las redes de trata y tráfico.  El punto de venta sería La Quiaca, la ciudad jujeña que limita con...

Empero, unos pesos más o menos no importan cuando hablamos de personas, ya que bien sabemos que se trata de seres invaluables, “incomprables” pero esto es lo que menos les interesa a las redes de trata y tráfico.  El punto de venta sería La Quiaca, la ciudad jujeña que limita con Villazón en Potosí (Bolivia).El reportaje del argentino Diego Granda cuenta que allí “durante 2010 pasaron por la frontera 25 mil niños y jóvenes, de los cuales sólo retornaron 7 mil. Es decir que unos 18 mil niños y niñas bolivianos podrían estar trabajando en campos y talleres clandestinos en la Argentina, mientras que otros podrían haber tenido como destino la explotación sexual”.De inmediato, autoridades e instituciones cívicas de Villazón rechazaron y desmintieron las notas de prensa, que poseían como fuente al ex representante del Defensor del Pueblo de Potosí, Jorge Oporto.Sin embargo, más allá de esta “aclaración”, ya en Argentina, numerosos reportajes del presente diario, revelaron el trabajo clandestino que realizan bolivianos indocumentados, de toda edad, a quienes se los obliga a trabajar con un candado de silencio y una camisa de fuerzas a su bienestar. A pesar de que esta situación fue comprobada, la suerte de estas personas continúa siendo la misma.Pero, concentrándonos en nuestro departamento. Una noticia golpeó fuerte en esta última semana, pues bastó con hacer unas simples sumas para afirmar  que Tarija podría ser considerada una ciudad de tránsito de trata y tráfico de personas, especialmente de adolescentes mujeres con fines de explotación laboral y sexual. Esto surge a raíz de que durante cuatro años se registraron más casos en el departamento que en las ciudades fronterizas con la Argentina.Se reportaron un total de 160 casos de trata y tráfico de personas en toda Tarija, según el Ministerio Público del departamento, de los cuales 70 están en fase preparatoria para instaurar juicio y en 14 casos se determinó el sobreseimiento de los involucrados por falta de elementos de prueba.La representante de la Red Departamental de Lucha Contra la Trata, Gersina Ramírez, dijo que esa problemática está en aumento porque Tarija es una ciudad frontera que se vincula con dos localidades altamente vulnerables como Yacuiba y Bermejo, donde no existe el control adecuado.Pero ¿por qué no hay el control adecuado? Hace más de tres años este diario publica varias noticias, donde diversas autoridades prometen acciones contra la trata, empero lo claro es que los casos suman y el problema se agranda. Sería importante que las autoridades y las instancias creadas para frenar este problema tomen en cuenta que las estrategias eficaces contra la trata deben enfocarse en los tres aspectos del comercio: la oferta, los tratantes y la demanda. En cuanto a la oferta, se debe hacer frente a las condiciones que impulsan la trata de personas con programas que alerten a las comunidades sobre sus peligros, mejoren las oportunidades de educación y los sistemas escolares, creen oportunidades económicas, promuevan la igualdad de derechos, informen a las comunidades de sus derechos legales y ofrezcan oportunidades de una vida mejor y más amplia.En el plano de los tratantes, los programas de ejecución de la ley deben identificar e interceptar las rutas que se utilizan para el transporte de las personas, clarificar las definiciones legales y coordinar las responsabilidades de la aplicación de la ley, además de enjuiciar con ahínco a los tratantes y a sus cómplices. Se debe también luchar contra la corrupción pública.Por el lado de la demanda, es importante identificar y perseguir a quienes explotan a las personas que han sido objeto de la trata. Se debe denunciar a los patrones que someten a trabajo forzoso a estas personas y hacer que se sientan avergonzados, lo mismo que a quienes explotan a las víctimas objeto de la trata para el comercio sexual.Todo esto requiere un compromiso global, pues se debe coordinar los programas locales, nacionales y regionales. La solución eficaz pasa desde recomendar a nuestros niños a “no hablar con extraños”, explicarles que una persona no se paga ni con todo el dinero del mundo hasta entrenar a los funcionarios gubernamentales en técnicas para contrarrestar la trata.


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