Un mundo paralelo

La versión no sería noticia si el equipo involucrado fuera de la segunda o tercera división del fútbol boliviano, paraguayo, peruano…, pero no, el protagonista de imponer ese absurdo ahorro es el todopoderoso Manchester United. La surrealista medida proviene de los dirigentes de...

La versión no sería noticia si el equipo involucrado fuera de la segunda o tercera división del fútbol boliviano, paraguayo, peruano…, pero no, el protagonista de imponer ese absurdo ahorro es el todopoderoso Manchester United.


La surrealista medida proviene de los dirigentes de un club que en el reciente mercado europeo de transferencias de verano no tuvo empacho de abonar al club italiano Juventus la astronómica suma de 110 millones de euros por el fichaje del jugador francés Paul Pogba.


Según reveló el pasado martes el rotativo inglés The Sun, los red devils habrían decidido aplicar dicha medida con el objetivo de ahorrar, ya que el intercambio de camisetas con el club rival “no es rentable”. Que tal, no es ninguna broma..., aunque lo parezca.


Ahora bien, ¿cuánto es el costo promedio en el mercado de una camiseta de alguno de los más importantes clubes del fútbol europeo y que lleve en el dorsal los nombres de jugadores considerados los mejores del mundo: Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Zlatan Ibrahimovic, Neymar Junior, Luis Suárez o Paul Pogba?


Según las tiendas online del viejo continente, en promedio una camiseta original del Manchester United tiene un costo de 80 euros (618 bolivianos), por lo que cabe preguntarse: ¿cuántos jugadores de los red devils intercambiaban su camiseta con un rival luego de un partido de fútbol?


Asumamos que todos –lo que no es cierto–, es decir, 11 camisetas intercambiadas en cada partido y cuyo costo alcanzaría a 880 euros (6.808 bolivianos).


Si multiplicamos esa cifra por los 38 partidos que juega el Manchester United en cada temporada, desvelaremos una “pérdida” de 33.440 euros (258,719 bolivianos). Por lo que con la prohibición su “ahorro” será la misma ridícula cifra.


Esa cifra es ridícula porque con ese “ahorro” de 33.440 euros al año, el Manchester United no podría pagar el salario de un día de Paul Pogba, ya que su nueva estrella percibe la friolera de 17.000.000 de euros al año (131.526.125 bolivianos), equivalentes a 46.575 euros al día, 1.940 euros cada hora, 32 euros cada minuto, sin tomar en cuenta sus ingresos por concepto de publicidad que fácilmente duplican esa chorrera de dinero.


Ahora bien, siempre según The Sun, el stock con el que cuenta cada jugador de la primera plantilla del Manchester United sería limitado –dos camisetas de manga corta y dos de manga larga– y la medida se aplicó a todos los futbolistas sin excepción.


Sin embargo, la versión del club inglés no es creíble porque la transnacional Chevrolet, su sponsor oficial, desembolsó para la presente temporada 55.680.672 euros (430.791.945 bolivianos).


En ese contexto, en un mundo en el que millones de seres humanos sufren de las carencias más elementales para sobrevivir, ¿podrá justificarse que el pase de un futbolista valga 110.000.000 de euros y que el club que pagó esa inmoral suma pretenda “ahorrar” 33.440 euros al año para equilibrar sus gastos?


La única respuesta posible es que tanto la estratosférica suma pagada por el pase de un futbolista y la prohibición de intercambiar camisetas para “ahorrar” son una afrenta a la dignidad y a la inteligencia humanas.


La decencia nos obliga a denunciar que los salarios y los fichajes multimillonarios de algunos futbolistas son obscenos por escandalosos y son indecentes por inmorales.


Además, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), alrededor de 795 millones de seres humanos sufren hambre en el mundo porque no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa.


Sin embargo, los defensores del sistema justifican los sueldos millonarios que perciben muchos futbolistas –y otros deportistas de élite– que “ganan lo que ganan porque generan millonarios ingresos en un mercado determinado”.


Pero el caso que comentamos desnuda a un sistema económico carente de valores sociales, violador de la dignidad humana y con una tendencia a la concentración de la riqueza social, más allá de todo límite razonable y más allá de cualquier justificación sensata. Es que el fútbol de élite vive en un mundo paralelo. ¿No les parece?








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