Insubordinación inaceptable
Y como no podía ser de otra manera, el mandatario ecuatoriano interpuso ante una jueza un recurso de amparo constitucional en contra de los cinco vocales de ese consejo que protegieron a Ortega, pese a que había agredido de palabra al Jefe de Estado.“Quiero advertirle al pueblo ecuatoriano...
Y como no podía ser de otra manera, el mandatario ecuatoriano interpuso ante una jueza un recurso de amparo constitucional en contra de los cinco vocales de ese consejo que protegieron a Ortega, pese a que había agredido de palabra al Jefe de Estado.“Quiero advertirle al pueblo ecuatoriano que la situación es realmente seria, tensa”, aseguró el sábado Correa –citado por Efe– y se preguntó: “¿Quién manda aquí, el poder civil legítimamente electo, con legitimidad democrática o ciertos poderes fácticos?”.El artículo 147, numeral 16, de la Constitución Política del Ecuador prescribe que el Presidente ejerce la máxima autoridad militar, designa a los integrantes del alto mando militar y policial. Por lo tanto, es la máxima jerarquía en las Fuerzas Armadas.Es decir, los cinco miembros del Consejo de Disciplina de las Fuerzas Armadas al argumentar que Correa “no era militar ni superior” del capitán de marras, se insubordinaron, violentaron la Carta Magna y desconocieron la institucionalidad democrática ecuatoriana.Ahora bien, la jueza Alexandra Páez, quien admitió el recurso de amparo constitucional, fallará este miércoles luego de escuchar a las partes y valorar las pruebas que corroboren si existió o no una vulneración de derechos por parte del consejo al no admitir la denuncia de Correa en contra del capitán Ortega.En su escrito, la jueza también dispuso la suspensión del fallo de los oficiales como medida cautelar y ordenó que esta decisión sea comunicada a los comandantes del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea.¿Y por qué los miembros de ese consejo disciplinario, secundados por militares activos y pasivos, desconocieron la autoridad de un Presidente democráticamente electo?Por una decisión del gobierno de Correa de impulsar reformas en el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFA), a raíz de ciertas distorsiones en el régimen de pensiones que favorecen a los generales en detrimento de las jubilaciones de la tropa.Correa puso como ejemplo el hecho de que un general se jubila con unos 5.000 dólares mensuales, monto que se compone con un aporte del 60% por parte del Estado y supone ocho veces más que el de un militar de tropa, mientras que el salario mínimo para el resto de la población ecuatoriana es de sólo 366 dólares.Entonces, al no haber procesado al oficial que ofendió públicamente al Jefe de Estado, los vocales del consejo disciplinario asumieron una actitud sediciosa y desestabilizadora, y violentaron la Carta Magna para preservar los privilegios de militares de alto rango en situación de retiro.No es la primera vez que uniformados desconocen la autoridad de Correa. El 30 de septiembre de 2010, miembros de la Policía se sublevaron en contra del gobierno legítimo, porque las prebendas económicas que cobraban fueron eliminadas por la Ley del Servicio Público, sancionada entonces por el Congreso ecuatoriano.Los golpistas tomaron el Regimiento Quito y en el marco de un plan para derrocar e incluso asesinar a Correa, los amotinados lo agredieron con gases lacrimógenos, intentaron herirle una rodilla recién operada y lo secuestraron en un reducto policial.Empero, huérfanos de apoyo popular y militar, y la firme solidaridad de las naciones sudamericanas con el legítimo Presidente, los golpistas se rindieron luego que un comando especial rescatara a Correa.En ese contexto, es inadmisible el nuevo acto sedicioso contra el presidente ecuatoriano, porque democracia no sólo es el ejercicio del voto para elegir autoridades y el sistema político en el que la soberanía del poder reside y está sustentada por el pueblo, sino que también es la plena subordinación a la Constitución, a las leyes y a la investidura del Jefe de Estado.Por eso, muy a pesar de los cinco militares insubordinados –y de quienes están detrás de ellos–, no obstante que Correa no sea militar de profesión es la máxima autoridad de las Fuerzas Armadas ecuatorianas por la decisión soberana de su pueblo. Y que no quepa duda alguna.


