Un nuevo incendio
y desnudó la falta de previsión de los comerciantes y la labor comprometida de los efectivos que combatieron las llamas hasta lograr controlarlas.Cerca de la 01.00 de la madrugada del pasado viernes, las llamas se apoderaron de un depósito de juguetes, ubicado sobre la calle Incachaca y,...
y desnudó la falta de previsión de los comerciantes y la labor comprometida de los efectivos que combatieron las llamas hasta lograr controlarlas.Cerca de la 01.00 de la madrugada del pasado viernes, las llamas se apoderaron de un depósito de juguetes, ubicado sobre la calle Incachaca y, alimentadas por materiales inflamables, durante al menos 12 horas no sólo consumieron el depósito sino que afectaron severamente la estructura del edificio de cinco plantas, por lo que un equipo de ingenieros estructurales de la Alcaldía recomendó demoler la construcción.Y mientras los bomberos luchaban contra el infierno que se había desatado, una nube tóxica, que se desprendió del lugar del siniestro, abrazó con sus gases contaminantes varios barrios aledaños causando alarma entre sus moradores.El fuego se habría originado en un corto circuito por las precarias instalaciones eléctricas, aunque tampoco se descarta que la causa haya sido el descuido de los comerciantes que presumiblemente ofrecían el ritual andino de la k’oa a la Pachamama.Sea como fuere, lo cierto es que ese incendio de grandes proporciones consumió el depósito y la mercadería, provocó que tres bomberos sean evacuados tras haber inhalado monóxido de carbono y elevó peligrosamente hasta en un 25% los niveles de contaminación ambiental como efecto de la combustión de plásticos y de goma.Las autoridades constataron que la gran mayoría de las galerías y almacenes comerciales paceños no cuentan con dispositivos de seguridad como extinguidores, salidas de emergencia ni con sistemas eléctricos idóneos, lo que incrementa exponencialmente los riesgos de que ocurran siniestros como el que comentamos.El pasado 1 de enero, la explosión de un fuego artificial desató el infierno en la calle Uyustus –colindante con la calle Incachaca–, una de las arterias paceñas de mayor expendio de todo tipo de mercaderías de consumo masivo, y afectó a más de 100 puestos de venta y a tres viviendas, aunque no provocó daños personales.Ahora bien, a principios de este año el gobierno municipal de La Paz entregó una moderna infraestructura a la Unidad de Bomberos Antofagasta, pero la dotación de equipos de seguridad para combatir los incendios todavía es una tarea pendiente.Y no obstante que en abril de 2015, la Gobernación de La Paz entregó a la Unidad de Bomberos tres vehículos de intervención rápida contra incendios, ese número se torna insuficiente para atender las necesidades de una ciudad con cerca de 800 mil habitantes.Según Fernando Peláez, director de Bomberos en Santa Cruz, esa unidad policial enfrenta una serie de carencias en el equipamiento para cumplir adecuadamente su tarea de dar seguridad a una ciudad con un millón y medio de habitantes.Esta realidad se repite en casi todas las unidades de bomberos del país y si a ello sumamos que los propietarios de inmuebles, almacenes y establecimientos comerciales no toman medidas para prevenir este tipo de siniestros, el panorama es preocupante.En ese sentido, es imperioso que la ciudadanía tome conciencia que la prevención es el factor más importante de la seguridad contra los incendios, porque gran parte de ellos se pueden evitar si se aplican una serie de medidas básicas de seguridad.Por ejemplo, no conectar diversos aparatos eléctricos a un mismo punto de la red, contar siempre con un extintor y saber utilizarlo, no fumar en espacios cerrados, inspeccionar su lugar de trabajo al final de cada jornada y allí donde se manipulan sustancias inflamables disponer de una instalación eléctrica especial.Entre otras medidas, también es inexcusable ventilar siempre las habitaciones en las que hay cocinas, calentadores o estufas de gas, evitar el uso de velas cuando se acueste o salga a la calle, no dejar nunca a niños pequeños solos en casa y mantener las cerillas y encendedores fuera del alcance de ellos.Y si asumimos esas y otras medidas preventivas reduciremos los riegos de ser víctimas de un incendio, caso contrario estaremos poniendo en grave peligro, no sólo nuestros bienes materiales, sino también nuestra propia vida.


