Derecho a la dignidad
El documento elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) compara indicadores sociales entre el período de los gobiernos que asumieron la economía de libre mercado y la actual administración liderada por Evo Morales. Para ello tomó como referencia temporal las...
El documento elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) compara indicadores sociales entre el período de los gobiernos que asumieron la economía de libre mercado y la actual administración liderada por Evo Morales. Para ello tomó como referencia temporal las gestiones 1997, 2002 y 2013, respectivamente.El documento del PNUD indica que al 2013 Bolivia alcanzó un desempeño mejor de lo esperado en indicadores como acceso de mujeres al Congreso, desempleo en jóvenes, fuerza laboral con educación terciaria, participación laboral de mujeres y de varones, acceso al agua mejorada y la electrificación rural.Bolivia también tuvo un desempeño mejor de lo esperado en el control de la erosión de tierras, emisiones de carbono, matriculación en secundaria, deserción escolar en primaria, escolaridad promedio, y mortalidad infantil y materna. En relación a la tasa de homicidios, esperanza de vida y desnutrición infantil obtuvo un desempeño esperado.En tanto que en indicadores como días de maternidad, empleo vulnerable, saneamiento mejorado, embarazo adolescente, agotamiento de los recursos naturales, energía renovable y desigualdad de ingresos, nuestro país tuvo un desempeño por debajo de lo esperado.Ahora bien, respecto de la distribución de la riqueza, el informe del PNUD asegura que mientras en 1997 el 1,2% de la población tenía ingresos diarios por encima de 50 dólares (348 bolivianos), en 2013 ese porcentaje subió al 1,3%. Y si en 1997 el 16,5% de la clase media tenía ingresos de entre 10 y 50 dólares diarios (entre 69,6 y 348 bolivianos), en 2013 ese porcentaje aumentó al 31,6%.El PNUD señala que si en 1997 el 31,3% de las y los bolivianos obtenían ingresos diarios de entre 4 y 10 dólares (entre 27,8 y 686 bolivianos), en 2013 ese porcentaje de población en situación de vulnerabilidad subió al 39,9%.Además, el informe sobre desarrollo humano indica que mientras en 1997 el 17,4% de la población estaba en situación de pobreza moderada (ingreso diario de entre 17 y 27 bolivianos), ese porcentaje se redujo al 12,7% en 2013.Y si en 1997 el 16,6% de la población vivía en situación de pobreza extrema (ingreso diario de entre 9 y 17 bolivianos), en 2013 ese indicador bajó al 7,7%; y mientras que en 1997 el 17% de las y los bolivianos estaba en condición de pobreza ultra extrema (ingreso diario de menos de 9 bolivianos), en 2013 ese porcentaje se redujo al 6,8%.No obstante que las cifras del PNUD desvelan que en los últimos años Bolivia alcanzó importantes logros en la lucha contra la pobreza, lo que es altamente destacable, también advierten que para erradicar ese flagelo social es imprescindible hacer sostenible la atención de las necesidades de todos los bolivianos.En ese contexto, si se pretende erradicar la pobreza en el mundo, los países ricos deben garantizar equidad en el intercambio comercial y poner fin a la crisis de la deuda externa, sólo así demostrarán si están comprometidos para erradicar ese flagelo.Y como denunciara el gran Nelson Mandela: la pobreza masiva y la repugnante desigualdad son terribles flagelos de nuestros tiempos, tiempos en los que el mundo alardea de adelantos impresionantes en ciencia y tecnología, en la industria y la acumulación de riquezas. Vivimos en un mundo en el que los conocimientos y la información han avanzado a pasos agigantados, pero millones de niños no van a la escuela. Vivimos en un mundo en el que la pandemia del SIDA pone en peligro el entramado mismo de nuestras vidas, pero gastamos más dinero en armas que en garantizar el tratamiento y el apoyo para millones de personas infectadas con VIH. Es un mundo de grandes promesas y esperanzas, pero también es un mundo de desesperanza, enfermedad y hambre. Por eso, la eliminación de la pobreza no es un gesto de caridad, es un acto de justicia, es la protección de un derecho humano fundamental: el derecho a la dignidad y a una vida decente, porque mientras persista la pobreza, no habrá verdadera libertad. ¿No les parece?


