No se trata de entender, sino de aceptar
nos planteamos escenarios hipotéticos, considerando acciones diferentes de nuestra parte y no logramos entender cómo estamos en una situación determinada.La mayoría de las veces en las que nos enfrentamos a alguna vivencia desagradable, nuestra reacción natural es el rechazo, nos resistimos...
nos planteamos escenarios hipotéticos, considerando acciones diferentes de nuestra parte y no logramos entender cómo estamos en una situación determinada.La mayoría de las veces en las que nos enfrentamos a alguna vivencia desagradable, nuestra reacción natural es el rechazo, nos resistimos a la experiencia como tal y a través de este rechazo logramos alargar la pena y el sufrimiento que este nos genera.El hecho de entender una situación no necesariamente nos quita el dolor, en efecto puede incrementarlo, comprender quizás nos hace más conscientes y nos da la oportunidad de sacar mayor provecho a aquello que hoy nos genera malestar, sin embargo, es la aceptación la que abrirá la puerta de desahogo para nuestra pena.Aceptar nos permite soltar, dejar ir de nuestra mente y de nuestro corazón, todo lo negativo que una experiencia ha generado, sin dejar de sacarle el respectivo provecho. Nos permite decir: esta es la realidad y aunque no me agrade, la acepto… la acepto tanto como si yo la hubiese escogido. Esto nos permite ver nuestra realidad de una forma más noble y a su vez aligerarla del drama.Justo a partir del momento que decidimos aceptar, paradójicamente comenzamos a entender, porque la aceptación nos permite ver las cosas desde otra manera, el dejar de resistirnos, el dejar de negarnos, nos permite fluir con la circunstancia hasta lograr atravesarla, sin que ella nos rompa en dos.


