Los pitbull atacan otra vez
La víctima identificada como Rodolfo Aguilar, vecino del barrio Primero de Mayo de la localidad de Bermejo, a las 20.00 de este lunes caminaba por la calle Litoral para dirigirse a su domicilio, pero al llegar a las inmediaciones de la capilla del barrio Abaroa, de una casa salieron dos pitbull...
La víctima identificada como Rodolfo Aguilar, vecino del barrio Primero de Mayo de la localidad de Bermejo, a las 20.00 de este lunes caminaba por la calle Litoral para dirigirse a su domicilio, pero al llegar a las inmediaciones de la capilla del barrio Abaroa, de una casa salieron dos pitbull que se abalanzaron sobre él sin que nadie lo defienda.Un reporte periodístico desvela que solo un motociclista que pasaba por el lugar se atrevió a auxiliar a la víctima y hacer frente a los feroces canes, según contó a El País eN el damnificado, mientras recibía atención médica en la sala de emergencias del Hospital Virgen de Chaguaya.El paciente fue internado, se le inyectó una vacuna antirrábica y se informó del hecho a la oficina de Saneamiento Ambiental de Zoonosis, porque si bien el dueño sostuvo que sus animales cuentan con todas las vacunas, las mordeduras provocaron en la víctima heridas que deberán ser objeto de un seguimiento sanitario.Si bien el dueño de los perros correrá con todos los gastos de curación de la víctima, quien deberá permanecer internado por la gravedad de las lesiones sufridas, surge una vital pregunta: ¿El dueño de los pitbull cuenta con el registro y licencia municipal y con la autorización policial de crianza de perros tan peligrosos? Hasta donde se conoce, esta duda todavía espera una respuesta.Aguilar fue muy afortunado porque los animales no lograron agarrarle del cuello, lo que podría haberle provocado la muerte, pero el hecho que propietarios de perros tan agresivos no asuman las medidas de seguridad, es al menos un descuido letal que orilla con un delito penal.El pasado 3 de marzo, tres perros de la raza pitbull, y un mestizo, atacaron y mataron a María Luz Molle Gómez, de 37 años de edad, en un domicilio ubicado en la zona La Tamborada Sud de la ciudad de Cochabamba.La víctima prestaba sus servicios como lavandera en la casa de Cinthia A. T., de 28 años de edad, y de Daniel M. M., de 32 años, dueños de los peligrosos animales. El mortal ataque ocurrió una vez que ambos dejaron sola a la mujer, mientras lavaba ropa, y a sus perros sin encadenarlos. Los policías que llegaron a la vivienda no tuvieron otra opción que sacrificar a los peligrosos animales, tras intentar infructuosamente separar a los perros de la víctima, quien, para entonces, ya se encontraba sin vida. Los dueños de los pitbull fueron detenidos y procesados en el marco de la Ley 553, de Regulación de Tenencia de Perros Peligrosos para la Seguridad Ciudadana, del 1 de agosto de 2014. Según el artículo 14 de esa norma legal, el o los propietarios de un perro peligroso no quedan excluidos de la responsabilidad civil y/o penal que se imponga en la vía judicial mediante sentencia ejecutoriada. La misma norma, en su artículo 8, señala que las personas que tengan o deseen adquirir un perro de alguna de las razas descritas como peligrosas están obligadas a acudir a las dependencias de la Policía Boliviana para solicitar la autorización, y al gobierno autónomo municipal para el registro y la otorgación de la licencia de crianza.Además, la Ley 553 incorporó al Código Penal el artículo 270 que sanciona con dos a cuatro años de cárcel a quien por acción u omisión resultare culpable por la agresión a una persona de cualquier animal que esté bajo su tenencia o custodia. Y si como consecuencia de la agresión la víctima falleciera, la pena de reclusión será de cinco a diez años.Por ello, el ataque de dos perros pitbull a una persona en Bermejo es un caso que debería hacer reflexionar a los dueños de canes como el pitbull terrier, rottweiler, bull terrier, bullmastiff, doberman y dogo argentino, entre otros, tipificados por la Ley 553 como perros peligrosos y, por lo tanto, sujetos a un control estricto de crianza.En ese contexto, es cuestión de vida o de muerte no esperar que ocurra una nueva desgracia para que las autoridades hagan cumplir la normativa que regula la crianza de perros peligrosos y así cumplir con su deber de garantizar la seguridad de las personas. ¿No les parece?


