Sequía golpea a Bolivia
en el peor desastre natural de los últimos 25 años, producto del fenómeno climático de El Niño, informó el gobierno boliviano.“La sequía de estos 25 años es uno de las peores que atraviesa el país, a diferencia de 2013, donde solamente afectó al Chaco, pero hoy afecta a 206.859...
en el peor desastre natural de los últimos 25 años, producto del fenómeno climático de El Niño, informó el gobierno boliviano.“La sequía de estos 25 años es uno de las peores que atraviesa el país, a diferencia de 2013, donde solamente afectó al Chaco, pero hoy afecta a 206.859 hectáreas en tres regiones del país”, dijo el viceministro de Defensa Civil, Oscar Cabrera.De acuerdo con la información oficial, al menos 660.000 personas sufren directamente los efectos perniciosos del embate de la naturaleza en 131 municipios ubicados en el Chaco, los valles y el altiplano.Además, la sequía afecta al menos a 277.000 cabezas de ganado, 511.000 hectáreas de sembradíos de diversos productos agrícolas y una disminución en volumen que sobrepasa el medio millón de toneladas, con las consiguientes pérdidas económicas que enfrenta los productores.El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Julio Roda –citado por la estatal ABI– reportó que el sector ha registrado una pérdida de 500 millones de dólares debido a la sequía y pidió al gobierno incluir a las casas comerciales en el Decreto Supremo N° 2858 de Procedimiento de Reprogramación de Créditos.Según su explicación, aunque la mora en la cartera de bancos es sólo del 3%, lo más preocupante es la situación de las casas comerciales que financian a los medianos y pequeños productores.“Las personas que son agropecuarias que tienen créditos en la banca son el 3% y el 97% restante, que son los medianos y pequeños productores, no tienen créditos en la banca sino en las casas comerciales, cuyas deudas no son susceptibles a la reprogramación”, sostuvo Roda.Indicó que si se incluye a las casas comerciales en la reprogramación del pago de las deudas, los productores tendrán la posibilidad de acceder a financiamiento para la siembra de la campaña de verano.En ese contexto, el gobierno nacional aprobó 12 decretos supremos y destinó un presupuesto inicial de 48 millones de bolivianos para dar asistencia a los productores, recursos que serán canalizados a través de los ministerios de Defensa, de Medio Ambiente, de Desarrollo Rural y Tierras, de Desarrollo Productivo, y de Planificación, así como por el Fondo Productivo Social (FPS) para el Programa de Empleo Temporal.El Niño es un fenómeno natural caracterizado por el calentamiento anormal de la temperatura superficial de las aguas del océano Pacífico ecuatorial central y oriental, y no sólo provoca fuertes sequías por el aumento de las temperaturas, sino también devastadoras lluvias e inundaciones en otras regiones.Según la ONU, alrededor de 60 millones de personas en el este y sur de África, Centro y Suramérica, el Caribe, Asia y el Pacífico padecen sequías, inundaciones y otros eventos extremos relacionados con El Niño, esta vez exacerbado por los efectos del cambio climático.El incremento de la temperatura de la Tierra, causado por la contaminación de los gases de efecto invernadero producidos por el hombre, provoca más sequías, inundaciones, olas de calor y otros fenómenos meteorológicos que siembran muerte y devastación por la malnutrición, la malaria o la diarrea, esencialmente entre la infancia.Y como si fuera poco, el 2015 superó al 2014 como el año más caluroso de la historia desde que existen registros y batió récords en la emisión de gases de efecto invernadero, según el último informe anual de la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos.Es en ese contexto que la sequía castiga al menos a 660.000 bolivianas y bolivianos, por lo que es de esperar que las últimas disposiciones legales no sólo atenúen sus efectos inmediatos, sino que garanticen la siembra de verano, impulsen obras de rehabilitación de las regiones castigadas, racionalicen el suministro de agua de las vertientes, dando prioridad a la población y luego al ganado.Sólo el uso racional del agua permitirá que los embalses, atajados y represas puedan estar llenos en el momento de la próxima sequía, pues para eso fueron creados. Y es necesario disminuir la contaminación en las fuentes de agua, pues además de la reducción en los niveles de la reserva, en las sequías también sucede que la poca agua disponible no es potable.


