En defensa de la Tierra

La puesta en escena de la “Reinterpretación de Brasil” –organizada y dirigida por el cineasta brasileño Fernando Meirelles y por el productor Marco Balich– fue seguido en vivo, a través de las cadenas de televisión, por al menos 3.000 millones de seres humanos en los cinco continentes...

En defensa de la Tierra
En defensa de la Tierra

La puesta en escena de la “Reinterpretación de Brasil” –organizada y dirigida por el cineasta brasileño Fernando Meirelles y por el productor Marco Balich– fue seguido en vivo, a través de las cadenas de televisión, por al menos 3.000 millones de seres humanos en los cinco continentes del globo.La agencia Efe reportó que los indígenas, los inmigrantes europeos, los esclavos llegados de África, el aeroplano de Santos Dumont, la chica de Ipanema, las escuelas de samba y los niños de las favelas desfilaron con igual protagonismo por el escenario, en la gran fiesta que precedió a la llegada de los atletas, quienes desfilaron en el mítico estadio carioca. En la apertura oficial, Rio 2016 lanzó un mensaje de auxilio de nuestro planeta por la creciente contaminación ambiental y su efecto más perverso: el calentamiento global, cuyas graves consecuencias ya se sienten en varias regiones del mundo.Durante la ceremonia de apertura de las olimpiadas, el deshielo de los polos y la subida del nivel del mar, a consecuencia del calentamiento global, fueron representados como un urgente llamado para buscar soluciones y un desesperado grito de esperanza de que todavía sea posible frenar la destrucción de nuestro planeta.Sin excentricidades ni lujos, los fuegos artificiales y la tecnología dieron paso a la imaginación, la música y la vasta cultura popular brasileña, en momentos en los que el gigante sudamericano vive una crisis económica y política sin precedentes.“¡Terrícolas, reforestemos, salvemos el planeta!”, rezaban los creadores en su mensaje olímpico, lleno de referencias al cuidado y la protección del medioambiente. Dicho y hecho; cada atleta, tras desfilar en la delegación de su país, plantó una semilla de un árbol nativo de Brasil, el país con la mayor diversidad de vida vegetal en el mundo. No obstante, el mensaje verde llega en un momento en el que los líderes indígenas y ambientalistas brasileños expresan su preocupación por el rumbo del gobierno interino de Michel Temer, que viene coqueteando con el grupo de ruralistas o terratenientes en el Congreso, que presionan por cambios en la ley que protege áreas verdes y las tierras indígenas en la Amazonia.Ahora bien, los científicos han advertido que si la tendencia actual de la contaminación continúa, el aumento de la temperatura del planeta podría ser de hasta 6 grados centígrados hacia el año 2100, y sus efectos serían devastadores para las zonas costeras, ecosistemas y economías de los países del mundo.El cambio climático provoca más sequías, más inundaciones, más olas de calor y otros fenómenos meteorológicos que siembran muerte y devastación y afecta especialmente a la infancia a través de la malnutrición, la malaria o la diarrea.Durante la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (COP21), que se desarrolló en diciembre pasado en Paris (Francia), 195 países –entre industrializados y en desarrollo– firmaron el primer pacto global de lucha contra del cambio climático, y se comprometieron a transitar hacia una economía baja en emisiones de carbono.Además, acordaron limitar el aumento de la temperatura del planeta por debajo de 2 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales.Sin embargo, la situación ya es grave. El 2015 superó al 2014 como el año más caluroso de la historia desde que existen registros y batió récords en la emisión de gases de efecto invernadero, según el último informe anual de la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos.El nivel de los mares también fue el más alto desde que se empezó a observar en 1993, con un aumento de 70 milímetros, mientras que la temperatura del Ártico fue 1,2 grados centígrados superior a la media de entre 1981 y 2010.En ese contexto, adquiere una inusitada fuerza moral el mensaje verde de los deportistas que participan en los Juegos Olímpicos Rio 2016 para frenar el calentamiento global y preservar la vida sobre la faz de la Tierra.


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