Auditoría al Padrón Electoral

“En todo lo que es el proceso de coordinación con la OEA, se ha previsto que el mes de agosto esperemos iniciar ya este proceso”, señaló Uriona en rueda de prensa ofrecida este jueves en la ciudad de La Paz.La iniciativa se inscribe en la ejecución de un trabajo de reestructuración con...

“En todo lo que es el proceso de coordinación con la OEA, se ha previsto que el mes de agosto esperemos iniciar ya este proceso”, señaló Uriona en rueda de prensa ofrecida este jueves en la ciudad de La Paz.La iniciativa se inscribe en la ejecución de un trabajo de reestructuración con miras a alcanzar la Certificación ISO Electoral y como uno de los primeros pasos con ese objetivo se inició el intercambio de experiencias con el Consejo Nacional Electoral de Ecuador (CNE) sobre los procesos electorales encarados.Seis son los ejes diseñados para lograr aquella certificación: el registro de nuevos electores en el Padrón Nacional Electoral, mejora de los procesos de logística electoral, capacitación sobre temas de la democracia intercultural y democracia paritaria, estandarización del marco jurídico, modificación de la legislación vigente y la modificación de la Ley de Organizaciones Políticas.En ese contexto, para el referéndum constitucional celebrado el pasado 21 de febrero, fueron habilitados 6.243.089 electores (3.190.016 mujeres y 3.053.073 varones) en los nueve departamentos del país, los que sumados a 258.990 inscritos (138.311 mujeres y 120.679 varones) en 33 países de Norte, Centro y Suramérica, Europa, Asia y África, configuraron un Padrón Nacional Electoral de 6.502.079 electores inscritos (3.328.327 mujeres y 3.173.752 varones).Por lo demás, los cinco países con el mayor número de electores bolivianos inscritos son, en orden decreciente, Argentina con 116.568 electores, España con 70.148, Brasil con 31.370, Chile con 15.034 y Estados Unidos con 12.876 electores.Según la jefa de la máxima instancia electoral, el respaldo de la OEA a Bolivia se trasladará en asumir, junto al organismo electoral boliviano, el financiamiento que represente el costo de la auditoría electoral.Ahora bien, creemos que una auditoría al Padrón Nacional Electoral se inscribe en el camino correcto e ineludible para transparentar lo más posible la democracia boliviana, un sistema que cuenta con el pleno respaldo de las y los bolivianos, más allá de sus afinidades, simpatías o militancia política.Desde el 10 de octubre de 1982, Bolivia transita por el sendero de un sistema democrático que tiene como uno de sus objetivos que el ciudadano no limite su papel al ejercicio del sufragio, sino que asuma un rol protagónico, activo y propositivo dentro de la política, tanto a nivel comunitario, como regional y nacional.La democracia es una forma de administrar el Estado, donde el poder es ejercido por el pueblo mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones, se funda en el respeto de los derechos humanos, la protección de las libertades civiles y de los derechos individuales, y la igualdad de oportunidades en la participación en la vida política, económica y cultural de una sociedad.Y en el marco de transparentar los procesos electorales nacionales, departamentales, municipales y regionales, la auditoría al Padrón Nacional Electoral esencialmente necesita que las autoridades electorales adhieran sus actos a las normas legales y electorales, y así certifiquen que el TSE es un poder independiente y en el que el pueblo pueda depositar toda su confianza.En tanto que bajo el principio de independencia, los vocales electorales deberían tomar sus decisiones con absoluta libertad y responder única y exclusivamente al imperio de la ley, afirmando su total independencia respecto de cualquier poder establecido.Es que el desafío de consolidar la credibilidad del Tribunal Supremo Electoral no sólo pasa por la auditoría del Padrón Nacional Electoral ni es una cuestión meramente administrativa, sino que es el pilar fundamental para fortalecer nuestra democracia que se encamina a cumplir, el próximo 10 de octubre, 34 años de ininterrumpida vigencia por la voluntad soberana de su pueblo.


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