Premio por una medalla
El país es el único de Sudamérica que no subió al podio en este evento desde su primera participación en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, por ello el presidente Evo Morales prometió premios de 30 mil, 40 mil y 50 mil dólares para los atletas que consigan una presea de bronce, de...
El país es el único de Sudamérica que no subió al podio en este evento desde su primera participación en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, por ello el presidente Evo Morales prometió premios de 30 mil, 40 mil y 50 mil dólares para los atletas que consigan una presea de bronce, de plata o de oro, respectivamente.Sin lugar a ninguna duda, el premio ofrecido por el Jefe de Estado es altamente ponderable porque alcanza a 348 mil bolivianos en el hipotético caso de que un atleta boliviano logre una medalla de oro. Por lo mismo, ese premio económico es un aliciente que fortalecerá el espíritu competitivo de nuestros deportistas que acudirán a la cita más importante del deporte mundial.Otro hecho destacable, es que es la primera vez que nueve de 12 deportistas bolivianos clasificaron por méritos propios a una olimpiada, tras alcanzar las marcas mínimas exigidas por el Comité Olímpico Internacional: seis atletas, dos nadadores y un judoca; mientras que otros tres participarán como invitados.Un recuento del diario Washington Post, recientemente publicado, asegura que Bolivia es el único país de Sudamérica que no ganó ninguna medalla en los juegos olímpicos, junto a países centroamericanos como El Salvador, Honduras y Nicaragua.No obstante, ¿el premio que ofrece el gobierno boliviano, a nueve días del inicio de la trigésimo tercera olimpiada de la era moderna, incrementará las posibilidades que tienen nuestros deportistas de subir al podio en alguno de los deportes en los que competirán?Sinceramente creemos que no, aunque fervientemente deseamos estar equivocados y que alguno o algunos de nuestros representantes puedan lograr una epopeya deportiva que marcaría definitivamente la historia del deporte boliviano.Pero la realidad nos señala que los grandes resultados deportivos llegan producto de un trabajo bien planificado y de muchos años en centros de alto rendimiento y equipados con lo último de la innovación tecnológica. Es imprescindible que un país cuente con infraestructura necesaria para la práctica de los deportes olímpicos, políticas de fomento orientadas a descubrir a niños y adolescentes que tengan un talento especial, si corren o saltan más que los demás y si su resistencia física es extraordinaria. “Luego tenemos que forjar a esa persona con entrenamiento físico y también trabajando la cabeza. Ésta es la que va a marcar la diferencia, la que le permitirá ser un campeón o no”, señala el técnico español Antonio Serrano.Entrenadores, biomecánicos, fisiólogos, psicólogos, nutricionistas y analistas estadísticos trabajan junto a los atletas para conseguir superar los límites humanos e intentar conseguir una medalla en unos juegos olímpicos.Además, no debemos obviar que en las Olimpiadas 2016 de Río de Janeiro estará la élite del deporte mundial, aquellos atletas que han sabido pasar de ser geniales a erigirse como los mejores. Por eso una medalla olímpica está al alcance de muy pocos, porque la diferencia está en arañar unas décimas de segundo al cronómetro, mejorar la marca aunque sea en un milímetro o resistir más que el rival. En ese contexto, un atleta con aspiraciones de conseguir una medalla olímpica es aquel que no sólo cuenta con grandes dosis de talento, disciplina, sacrificio, entrega, dedicación, tesón y sufrimiento, sino con una sólida estructura deportiva y técnicos calificados que lo entrene al menos seis u ocho años antes de unos juegos olímpicos.A esto debe sumarse un apoyo económico más importante por parte del Estado, el financiamiento de los gastos de alimentación, de equipamiento deportivo, el pago de los estudios a los seleccionados para que se entrenen sin descuidar su formación académica y mantener e incrementar los premios pecuniarios por una medalla olímpica.Sólo de esta manera un deportista boliviano, en un futuro ojalá cercano, “quebrará la mala racha” y aspirará realmente a subir al podio en una disciplina olímpica, junto a los mejores del mundo. ¿No les parece?


