Relaciones con Perú
Kuczynski, quien sucederá a Ollanta Humala, será investido como el sexagésimo presidente desde la fundación del Perú y el octavo desde la recuperación de la democracia en 1980, cuando el pueblo peruano eligió en las urnas a Fernando Belaunde Terry. En junio pasado y al 100% del escrutinio...
Kuczynski, quien sucederá a Ollanta Humala, será investido como el sexagésimo presidente desde la fundación del Perú y el octavo desde la recuperación de la democracia en 1980, cuando el pueblo peruano eligió en las urnas a Fernando Belaunde Terry. En junio pasado y al 100% del escrutinio nacional e internacional, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó la estrecha victoria –con 42.597 votos– de Kuczynski en la segunda vuelta electoral del 5 de junio, al obtener 8.591.802 votos (50.124%), mientras que su rival Keiko Fujimori alcanzó 8.549.205 votos (49.876%).Si bien la investidura de Kuczynski supone un paso más en la reconfiguración regional que atraviesa América Latina, donde los gobiernos conservadores van ganando posiciones, ya sea mediante elecciones como en Argentina o con golpes de Estado como en Brasil, su elección es fruto de la democracia y esto es indiscutible.Pero más allá de las diferencias políticas que pudieran existir entre el gobierno boliviano y el peruano, Morales y Kuczynski tienen ante sí el desafío de continuar y fortalecer las relaciones bilaterales e impulsar los proyectos comunes que están en proceso de implementación.En el caso boliviano, vitalizar los vínculos diplomáticos, comerciales y de cooperación con el Perú son de trascendental importancia, en un contexto en el que las relaciones con Chile se encuentran sumamente deterioradas, producto de la decisión boliviana de demandar al país trasandino ante la Corte Internacional de La Haya y las represalias que asumió La Moneda.Bolivia y Perú tienen ante sí muchos proyectos en curso. Y uno de los principales, junto a Brasil, es la definición de la futura construcción del Corredor Ferroviario Bioceánico Central (CFBC), que unirá el puerto de Santos, en el océano Atlántico; con el puerto de Ilo, en el Pacífico, línea férrea que atravesará territorio boliviano.Y está pendiente que el Congreso peruano ratifique el Pacto de Ilo, firmado en 1992 por los entonces presidentes Jaime Paz Zamora y Alberto Fujimori y ampliado en 2010 por los mandatarios Evo Morales y Alan Pérez García.A esto se suma la posibilidad cierta de firmar un nuevo pacto estratégico entre ambos países que posibilitaría la exportación de gas boliviano a mercados de ultramar por el puerto de Ilo, en el marco de una alianza vinculada con una política de exportaciones y la integración del país con mercados del Atlántico y el Pacífico.En este contexto, si la zona económica especial en el puerto de Ilo es una gran alternativa de los productos bolivianos para llegar a los mercados de ultramar por el océano Pacífico, Perú tendrá un área similar en puerto Suárez con miras a su comercio por al océano Atlántico. Además, la única posibilidad que tiene Bolivia de incrementar sus volúmenes de exportación de gas boliviano como Gas Natural Licuado (LNG) es un puerto peruano como una alternativa a un puerto chileno, opción rechazada en octubre de 2003 por sectores sociales y políticos que significó la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada. No obstante, el proyecto requiere de millonarias inversiones para construir una gran infraestructura portuaria, pero esencialmente de un acuerdo con el nuevo gobierno peruano que desde mañana encabezará Kuczynski. Si se coronara este objetivo Bolivia comenzará a dejar de ser prisionera de los intereses chilenos.Ahora bien, reorientar la ruta de las exportaciones bolivianas por el puerto de Ilo y fortalecer las relaciones con el Perú significaría un mensaje muy contundente a Chile: Bolivia ya no está dispuesta a alimentar la economía del norte chileno ni ser permanentemente discriminada ni chantajeada.Entre tanto –como ya sostuvimos anteriormente–, lo que corresponde es no bajar la guardia y continuar defendiendo los intereses nacionales, mientras marcha por su propio cause histórico la demanda boliviana ante La Haya para obligar a Chile a negociar un retorno libre y soberano al océano Pacífico.


