Antofagasta, tierra...

son los arpegios que este martes 19 de julio se escucharon en Antofagasta, hasta 1879 uno de los puertos bolivianos sobre el océano Pacífico.La melodía y el mensaje reivindicativo resonaron solemnes cuando, liderados por el canciller David Choquehuanca, las autoridades bolivianas que lo...

Antofagasta, tierra...
Antofagasta, tierra...

son los arpegios que este martes 19 de julio se escucharon en Antofagasta, hasta 1879 uno de los puertos bolivianos sobre el océano Pacífico.La melodía y el mensaje reivindicativo resonaron solemnes cuando, liderados por el canciller David Choquehuanca, las autoridades bolivianas que lo acompañaban entonaron la Marcha Naval, a la conclusión de una conferencia de prensa en la que denunciaron la constatación de graves vulneraciones al libre tránsito de la carga boliviana por los puertos de Arica y Antofagasta, en franca violación al Tratado de Paz y Amistad firmado por ambos países en 1904.Entre las trabas detectadas está la elevación unilateral de tarifas portuarias en ambos puertos, traslado de depósitos y el transporte de carguío entre pre embarque y el embarque, que era obligación de Chile en Antofagasta, donde se maneja principalmente minerales. Y en Arica constataron problemas en el manejo de la carga, por ejemplo de la soya que estaba a la intemperie y que era comida de aves.En un hecho inédito e histórico, una misión boliviana empezó el pasado domingo un viaje por tierra a los puertos chilenos para verificar en el terreno los abusos y los actos de discriminación denunciados por los transportistas de carga desde y hasta los puertos del Pacífico. Durante el viaje, Choquehuanca y sus acompañantes verificaron el mal estado y la falta de mantenimiento de la carretera en el lado chileno.Ya en Arica –según un reporte del diario paceño La Razón–, el lunes tuvieron que esperar más de seis horas para ingresar a la Terminal Puerto Arica (TPA), lo que llevó al gobierno boliviano a convocar en La Paz y entregar una nota de protesta al cónsul chileno Milenko Skoknic por el maltrato y las hostilidades de la que fue objeto la comitiva nacional.Ahora bien, asumimos que la entonación de la Marcha Naval en territorio chileno no respondió a un acto de patrioterismo –como posiblemente califiquen el hecho quienes piensan que están por encima del bien y del mal y son ‘imparciales’ sobre el tema del mar–, sino de protesta ante la soberbia chilena.En ese contexto, el gobierno de Michelle Bachelet no dudó en responder este martes con otra carta de protesta a la visita de la comitiva boliviana, pero el embajador de Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, Gabriel Gaspar, fue más crítico y advirtió con retirar las visas diplomáticas a las autoridades bolivianas para evitar repetir lo ocurrido durante los últimos días.Y como respuesta decimonónica a la visita de la comisión boliviana a los puertos de Arica y Antofagasta, la administración Bachelet pasó de la amenaza a los hechos: anuló las visas diplomáticas a las autoridades bolivianas para obligarlas a obtener el visado para ingresar a Chile. El presidente Morales respondió en su cuenta de Twitter que se trata de una “política de escarmiento rencoroso” y de “distanciamiento diplomático”. “En adelante todos los funcionarios diplomáticos y funcionarios de gobiernos bolivianos requerirán de una visa estampada en su pasaporte para poder entrar a nuestro país”, afirmó el canciller Heraldo Muñoz.La determinación fue asumida “en consideración de lo que ha sido esta supuesta visita de inspección, que fue una visita privada y en la que se abusó de la generosidad del pueblo chileno y de la tolerancia de nuestro país”, cuestionó.Ahora bien, lo que corresponde es recordarle a Muñoz un proverbio bíblico que bien podría enderezar su conducta respecto de Bolivia: “El que nada debe, nada teme”; pero Chile, muy a pesar del canciller trasandino, le debe mucho a Bolivia y por eso teme que la verdad florezca.Entre tanto, lo que corresponde es no bajar la guardia y continuar defendiendo los intereses nacionales, mientras marcha por su propio cauce histórico la demanda boliviana ante La Haya para obligar a Chile a negociar un retorno libre y soberano al océano Pacífico. ¿No les parece?


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