Pérdidas millonarias
Las trabas administrativas y los arbitrarios incrementos por el uso de los puertos chilenos violan el Tratado de Paz y Amistad de 1904, el que, paradójicamente, Chile invoca recurrentemente para rehuir la solución de la mediterraneidad de Bolivia y de otros temas pendientes.El viceministro de...
Las trabas administrativas y los arbitrarios incrementos por el uso de los puertos chilenos violan el Tratado de Paz y Amistad de 1904, el que, paradójicamente, Chile invoca recurrentemente para rehuir la solución de la mediterraneidad de Bolivia y de otros temas pendientes.El viceministro de Comercio Exterior, Clarens Endara, señaló que, entre otros aspectos, ese recuento será incorporado en la demanda planteada en contra del país austral ante la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).Entre otros aspectos, ese balance tomará en cuenta el impacto económico negativo producto por producto, pérdida de oportunidad de mercado y el costo que representa para las exportaciones e importaciones nacionales.En diciembre de 2005, Bolivia denunció a Chile ante la Aladi por incumplir el Acuerdo de Transporte Internacional Terrestre (ATIT) por las restricciones a las facilidades de transporte y libre tránsito de mercancías nacionales desde 2010, y los paros de los trabajadores de los puertos chilenos y otras trabas, como el reciente cierre de garajes en el puerto de Arica.A mediados de junio pasado, el presidente de la Cámara de Transporte Pesado de El Alto, Gustavo Rivadeneira –citado por La Razón–, denunció los abusos que comenten las empresas privadas chilenas que operan el puerto de Antofagasta, las que incrementaron en un 18 por ciento el costo por el uso de ese puerto.Esta situación ha encendido la alarma entre los exportadores bolivianos, particularmente del sector minero, quienes han sido golpeados duramente por ese nuevo abuso por parte del país trasandino.Y como si fuera poco, a la unilateral elevación del costo por el uso boliviano del puerto de Antofagasta, se sumó el incremento en un 10,72 por ciento de las tarifas de operación de la carga boliviana en el puerto de Arica, y los maltratos del que son víctimas los transportistas bolivianos en territorio chileno.El gerente de la Empresa Administradora de Servicios Portuarios de Bolivia (ASPB), David Sánchez, advirtió que el costo de las tarifas portuarias en Chile subió al menos en un 300 por ciento en los últimos años, principalmente para los exportadores de minerales.Es que los arbitrarios aumentos tarifarios para el tránsito de la carga boliviana incrementan las multimillonarias pérdidas para la economía nacional el centenario enclaustramiento marítimo que impuso Chile tras la Guerra del Pacífico de 1879.Varios estudios se ocuparon de analizar esos efectos negativos. Entre ellos, el economista estadounidense Jeffrey Sachs, quien sostiene que el costo de la mediterraneidad de Bolivia disminuye cada año hasta en un 0,7 por ciento el Producto Interno Bruto (PIB), lo que representaría en promedio una pérdida económica anual de entre 400 y 500 millones de dólares en los últimos 100 años.En tanto que la Corporación Andina de Fomento (CAF) estima que el costo del enclaustramiento marítimo obstaculiza el crecimiento de Bolivia entre el 2 y el 3 por ciento PIB por año, debido a que afecta la competitividad del país, lo que duplicarías las pérdidas estimadas.Es decir, uno de los mayores problemas del enclaustramiento es la baja competividad de los productos bolivianos, pues los elevados costos de transporte y servicios portuarios afectan negativamente la inserción de nuestros productos en el comercio internacional, la expansión de nuestras exportaciones y el desarrollo de Bolivia.En este sentido, el esfuerzo que debe hacer Bolivia para impulsar su desarrollo es mayor que los países con Litoral y su costo también.Ahora bien –ya lo dijo Ana María Romero de Campero–, otra sería la historia si tuviéramos acceso libre y soberano al mar. Quizás no se resolverían todos nuestros problemas, pero se despejaría un obstáculo que tiene múltiples connotaciones económicas y sociales. Por ello, el retorno al mar es y debe seguir siendo el primer objetivo de la política exterior boliviana. ¿No les parece?


