Los excluidos

se comenzó a tratar el tema de “Los malos tratos y el abandono de los ancianos”, reconociéndose que ellos también constituyen una población de alto riesgo. Haciendo un repaso en la historia universal vemos que los pueblos de la antigüedad tuvieron actitudes de abandono de ancianos en...

se comenzó a tratar el tema de “Los malos tratos y el abandono de los ancianos”, reconociéndose que ellos también constituyen una población de alto riesgo. Haciendo un repaso en la historia universal vemos que los pueblos de la antigüedad tuvieron actitudes de abandono de ancianos en épocas de sequías o guerras; pero en la mayoría de los casos eran venerados como sujetos mágicos. Es posible que ello ocurriera por ser pocos los individuos que llegaban a una edad avanzada. En esos casos la matanza de los ancianos, correspondía más a un rito religioso que a un propósito destructivo.En la antigua Grecia, dicen los historiadores, que cuando se tenía la suerte de llegar a una edad avanzada, se celebraba al anciano una fiesta y se lo despeñaba, ya que el resto de la vida sería una “enfermedad crónica e incurable”, según Hipócrates.Sin embargo, en Roma se le dio características institucionales al respeto por la vejez. El  “páter” era respetado en sus facultades de potestad cualquiera que fuese su edad. Como culminación política surgió el Senado, que era el Consenso de Ancianos, cuya influencia en el desarrollo del imperio fue trascendente. Lo mismo podemos decir de los textos bíblicos, donde se toma la vejez como sinónimo de sabiduría. Ya en la Edad Media existían instituciones destinadas a cuidar ancianos y desvalidos. Pero en todas las épocas la sociedad patriarcal tenía una dicotomía:Por un lado el trato a los ancianos con dominio económico y social, traducido en respeto, veneración y aún subordinación. A tal punto, que los jóvenes ansiaban llegar a esa edad para asumir dignidad. Por otra parte, no nos olvidemos que existía una gran masa de ancianos maltratados en épocas difíciles, por su poca posibilidad de producción y su gran necesidad de cuidados, imposibles de satisfacer en épocas de crisis.En los últimos 50 años cambió la óptica sobre lo valioso o desvalioso de la edad. Se endiosó lo joven, lo bello, lo eficaz en términos productivos modernos. Por lo tanto, surgió una forma de maltrato psicológico (desvalorización) por el sólo transcurso de los años. Sin embargo, hoy en día estos casos se consideran un grave problema social, con raíces culturales y psicológicas profundas. No importa el nivel económico ni educativo de quien lo ejerce o lo padece. En Tarija más del 50% de los adultos mayores se ven obligados a trabajar en situaciones de pobreza.  De acuerdo a los datos del Censo 2012 que el Instituto Nacional de Estadística (INE) facilitó a El País eN, en total en el departamento hay 43. 154 adultos mayores. La mayor concentración de éstos se encuentra en un rango de edad de entre 64 y 95 años, sumando 23.290 mujeres y 19.864 hombres. De este total, 23.057 adultos mayores están obligados a trabajar para sobrevivir, pues sus hijos no se encargan de ellos e incluso son los ancianos quienes aún deben mantenerlos. Pilar Contreras, oficial regional de HelpAge, entidad dedicada a los adultos mayores, reveló que casi la mitad de los ciudadanos que superan los 60 años en Bolivia continúa trabajando. Pero esto ¿qué significa? Simple, significa que los mal llamados “viejos” en el país no han dejado de contribuir a la economía. Pero más allá de esto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó que pese a que la “población en edad de no trabajar”, trabaja no es considerada como parte de la población económicamente activa (PEA), por lo que un gran porcentaje está obligado a seguir trabajando en empleos precarios y mal remunerados.En este contexto, es importante recordar que los derechos, deberes personales y sociales que todos tenemos, no son distintos en una u otra época de la vida. El énfasis en la protección de los derechos humanos en las personas mayores persigue la superación de las situaciones de desventaja existentes, por lo que es fundamental generar sistemas que castiguen las discriminaciones y las situaciones de inferioridad.Vivimos en un mundo donde impera la violencia, producto de una crisis integral, política, social y económica que castiga duramente a amplios sectores sociales. Dentro de este contexto, son excluidos del sistema social, un gran número de seres humanos pertenecientes a los sectores más vulnerables de la población: niños, jóvenes, discapacitados, mujeres y ancianos. Desde nuestro espacio ayudemos a cambiar esta situación transmitiendo respeto y valores.


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