¿Refundamos Tarija?

Seguramente eso cautivó a sus fundadores, hace precisos 442 años, y a miles de peregrinos en ya mucho más remotas épocas. Y la habrán descubierto así los buscadores de la plata potosina, los revolucionarios de la independencia y los soldados de la Guerra del Chaco.  Fueron tiempos en...

Seguramente eso cautivó a sus fundadores, hace precisos 442 años, y a miles de peregrinos en ya mucho más remotas épocas. Y la habrán descubierto así los buscadores de la plata potosina, los revolucionarios de la independencia y los soldados de la Guerra del Chaco.  Fueron tiempos en que travesías de semanas o hasta meses se detenían en Tarija.Como oasis para volver a creer en la vida no le faltaba nada: ni alimento, ni clima, ni río; ni flores ni música ni amigos. Abundan inspirados poemas, historias y coplas que describen lo que ha significado esta tierra. Y, sin duda, esa fuerza proverbialmente hospitalaria le dio consistencia y fama.¿No sería acaso un imperdonable delito destruir semejante historia? ¿No sería un pecado capital restar esa fuerza, corromper ese paisaje, convertir el valle en un paso agreste y contaminado?    Ése el desafío de este siglo: preservar el espíritu, la esencia de este refugio que aún sabe a milagro. Sigue siendo el nexo imprescindible entre el altiplano y el Chaco, pero extendido a mucho más lejanas latitudes. La Paz, Santa Cruz  e incluso Salta hasta se han vuelto etapas para los que van o los que vienen. Y hoy llegan, pasan y parten de a miles cada día.  Tarija ha debido experimentar el doloroso parto de pueblo a ciudad. Y el delito, y el pecado será que pierda su eterna esencia de carisma y paisaje.Confiemos en que de acá a una o dos décadas lo moderno armonice con el río, con las flores y con la música de siempre. Ojalá cristalicen inmensos parques urbanos hacia San Jacinto y Tomatitas. Esperemos que se habiliten bulevares colmados de canciones, baile y variopintas artes. Soñemos con cielo, equipos y ambientes para los ojos del observatorio, para un complejo paleontológico y para lo mejor de la cultura del sur. Tendrán que haber todos los servicios que permiten a la gente vivir sana y bien, así como durante siglos se vivió en Tarija.          El refugio, el milagro, el churo valle aún esta, a tientas, lastimado, pero está. El caro deber es revitalizarlo. Durante los últimos lustros no tuvo suerte en su parto de pueblo a ciudad. Se empezó a contaminar de bocinazos y humo negro. Le cercenaron sin tregua árboles y campos. Le han enturbiado y debilitado el cauce al Guadalquivir. Se maldibujó una ciudad y ni siquiera se la supo completar. Sumaron, por lo menos, 15 años de peligrosos rezago y ausencia de criterio.Este 4 de julio es parte de un tiempo casi refundacional y toca soñar bien despiertos. Toca tomar impulso para que quienes nazcan o lleguen a estos lares en siglos venideros sientan lo mismo que nosotros y los que nos antecedieron.


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