Víctor Jara

El acusado, de 67 años de edad, recibió cabizbajo la decisión del tribunal en Orlando, en el centro de Florida, en el primer juicio que se celebra por la muerte del cantautor chileno y en el que se le ordenó una compensación por daños y perjuicios de 28 millones de dólares a la familia de...

El acusado, de 67 años de edad, recibió cabizbajo la decisión del tribunal en Orlando, en el centro de Florida, en el primer juicio que se celebra por la muerte del cantautor chileno y en el que se le ordenó una compensación por daños y perjuicios de 28 millones de dólares a la familia de Jara. “Este es el principio de la justicia para todas esas familias que están esperando años y años como nosotras, justicia”, expresó –citada por elconfidencial.com– Joan Jara, viuda del artista, a su salida de la corte en compañía de sus hijas Amanda Jara Turner y Manuela Bunster.“Ahora vemos que eso es posible”, expresó con un suave tono de voz Joan, de 88 años, cuyas hijas lloraron y se abrazaron de alegría con los abogados tras escuchar el veredicto de los seis miembros del jurado, en el proceso que se siguió a raíz de la demanda civil interpuesta por las tres familiares del músico.A todas luces, la sentencia pronunciada contra Barrientos constituye una victoria no sólo de las familias de quienes fueron asesinados y torturados en el Estadio Nacional de Chile durante los días posteriores al golpe militar del 11 de septiembre de 1973, sino del pueblo chileno en su conjunto.El cuerpo de Jara –junto a otros cadáveres– fue encontrado con 44 impactos de bala cerca del Cementerio de Santiago el 16 de septiembre de aquel año, cinco días después del golpe militar que derrocó al presidente socialista Salvador Allende. El veredicto pronunciado allana la extradición o la deportación a Chile de Barrientos para que el ex represor enfrente a la justicia en el marco de un proceso abierto por el juez Miguel Vázquez contra él y otros nueve sospechosos, acusados de homicidio y secuestro calificado, secuestro simple y encubrimiento.Según la BBC Mundo, a pesar de los sendos procesos legales e investigaciones que se han llevado a cabo a lo largo de los años, la muerte del cantautor no ha sido del todo esclarecida ni los autores e implicados en el crimen condenados.Jara era miembro del Partido Comunista de Chile y fungía como embajador cultural bajo el gobierno de Allende. También era profesor y director de teatro en la Universidad Técnica del Estado en el momento en que fue allanada por efectivos militares el mismo día del golpe y cuando fue detenido.En 1989, cuando la dictadura pinochetista tenía los días contados y se preparaba la transición democrática, Barrientos intuyó que ya no estaba a resguardo, huyó a Estados Unidos y adquirió la ciudadanía norteamericana. El proceso judicial se centró en establecer la presencia de Barrientos en Santiago durante la semana del golpe de Pinochet, y si el entonces teniente estuvo en el Estadio Nacional de Chile y fue uno de los oficiales a cargo de los presos políticos.En todas sus declaraciones, Barrientos negó conocer en esa época al popular cantautor y haber estado en el Estadio Nacional de Chile (rebautizado como Víctor Jara en 2003) en el momento de su asesinato.Pero seis ex soldados de la dictadura militar aseguraron en testimonios grabados en video desde Chile haberlo visto al menos unas 20 veces entre esos días. Y uno de ellos, José Navarrete Barra, afirmó que Barrientos incluso llegó a jactarse del crimen que había cometido. “Él dijo muchas veces que había matado a Víctor Jara”, aseguró.En noviembre de 2004, la Comisión Valech presentó un informe en el que daba cuenta de más de 30.000 víctimas de la dictadura militar, entre ellas 28.459 por detenciones ilegales, tortura, ejecuciones y desapariciones.Ahora bien, el hecho de que uno de los asesinos de Víctor Jara haya sido identificado para ser extraditado y luego juzgado por sus crímenes, contribuye a generar conciencia sobre lo ocurrido durante la dictadura militar, cuyo terrorismo de Estado se manifestó en una planificación consciente de prácticas represivas feroces y brutales.Es que conocer estos hechos resulta imprescindible si nuestros pueblos pretenden desterrar para siempre toda acción que ponga en riesgo el sistema democrático por el que optó América Latina.


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