Gobierno, COB y Enatex

amenaza con romper la alianza política entre el gobierno del presidente Evo Morales y la Central Obrera Bolivia (COB) que este jueves y viernes volvió a liderar un paro nacional exigiendo la abrogación de esa norma legal.La crisis que llevó a la quiebra a Enatex estalló a mediados de 2014, y...

amenaza con romper la alianza política entre el gobierno del presidente Evo Morales y la Central Obrera Bolivia (COB) que este jueves y viernes volvió a liderar un paro nacional exigiendo la abrogación de esa norma legal.La crisis que llevó a la quiebra a Enatex estalló a mediados de 2014, y pese a una serie de medidas asumidas por las autoridades del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural para revertir las millonarias pérdidas que mensualmente reportaba, la situación se hizo insostenible.Es en ese contexto que la ministra Verónica Ramos anunció la modificación de la naturaleza jurídica de Enatex para su conversión en el Servicio Nacional Textil, una entidad pública descentralizada que se prevé ofrecerá al sector textil diversos servicios.El gobierno aseguró entonces que la nueva entidad cumplirá el rol de apoyo al conjunto de la industria textil boliviana, ya no será un competidor sino un aliado que promoverá el fortalecimiento de las medianas, pequeñas y de las microempresas textileras del sector privado.No obstante, la modificación de la naturaleza jurídica de Enatex necesariamente pasa por el despido de todos sus trabajadores, los que casi en su totalidad ya cobraron los beneficios sociales que señala la ley, y aunque el gobierno prometió que muchos de ellos serán recontratados, la medida es rechazada por la dirigencia fabril y de la COB.Empero, ¿por qué quebró Enatex, empresa creada sobre las ruinas de Ametex por el Decreto Supremo Nº 1253 del 11 de junio de 2012 y en la que el Estado invirtió más de 90 millones de dólares? Entre las principales podemos citar una administración improvisada, un mercado interno pequeño e inundado de ropa usada y de prendas chinas, ausencia de mercados externos, agravada desde hace siete años por la suspensión del ATPDEA; elevados costos de producción y maquinaria obsoleta, entre otras causas.A esa lista de factores que empujaron a la quiebra de Enatex, debemos sumar el pago del doble aguinaldo que, si bien fue aprobado para redistribuir los excedentes económicos, minó la capacidad empresarial de inversión en mejoras tecnológicas y la renovación de equipos para bajar los costos e incrementar la producción.Ahora bien, la crisis que llevó a la quiebra a Enatex y que golpea con fuerza a toda la industria textil boliviana, también comienza a sentirse en empresas dedicadas a otros rubros de producción, las que ven con mucha preocupación cargas sociales excesivas, presión tributaria, dificultoso acceso a los mercados y otros factores negativos que están erosionando al sector productivo público y privado del país.Aunque en los últimos años, el gobierno ha suscrito contratos por más de 6 mil millones de dólares a favor de empresas extranjeras para ejecutar obras y prestar servicios al Estado, según los registros de Fundempresa se cierran cientos de empresas bolivianas.Y esto ocurre no sólo por la presión tributaria y laboral, sino también por la ausencia de políticas orientadas al fortalecimiento del sector productivo nacional, lo que impide la innovación  de tecnología y el potenciamiento patrimonial para superar la endémica debilidad de la empresa privada boliviana, heredada de las políticas neoliberales que en su momento favorecieron a las empresas transnacionales.Además, tampoco deja de ser casual la persistencia en la aprobación de normas para exportar a países y bancos capitalistas el ahorro interno boliviano, cerrando el acceso a esos capitales del sector productivo nacional.En ese contexto, resultan inadmisibles las medidas de presión de la COB para que el gobierno reabra Enatex, una fábrica textil en quiebra, la que no tiene ninguna posibilidad de sostenibilidad económica, aunque el Estado asuma una inversión millonaria para su reactivación. Ahora bien, lo que corresponde es que las autoridades y dirigentes de la COB busquen alternativas para dotar de empleo a los trabajadores en edad productiva despedidos de Enatex y se acelere la jubilación de quienes cumplieron su ciclo laboral y cumplan los requisitos para acceder a ese beneficio social de largo plazo. Lo que debería quedar claro es que ceder a las presiones sindicales y reabrir Enatex sería un craso error como lo fue hacerse cargo de una textilera que en 2012 ya había pasado a mejor vida. ¿No les parece?


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