¿Ruptura de la COB con el Gobierno?

Adelantemos que la COB no es la de antes. En realidad, era sujeto central del viejo modelo nacionalista nacido en 1952; ahí sí jugaba un papel decisivo y no olvidemos que su fuerza fundamental era la Federación de Mineros. Hoy dicha federación se encuentra sustancialmente disminuida (no...

Adelantemos que la COB no es la de antes. En realidad, era sujeto central del viejo modelo nacionalista nacido en 1952; ahí sí jugaba un papel decisivo y no olvidemos que su fuerza fundamental era la Federación de Mineros. Hoy dicha federación se encuentra sustancialmente disminuida (no podía ser menos con la minería en manos privadas y cooperativizadas), por lo que la COB ya no es un actor decisivo. Pero sigue siendo un actor significativo al que no se puede ignorar. En la COB siguen estando los trabajadores fabriles -en este momento los más agredidos y los más descontentos-, como siguen estando muchos otros con fuerte capacidad de movilización (como por ejemplo el magisterio).Pues bien, esa COB había llegado a establecer un pacto de unidad con el actual Gobierno -cosa que nunca había hecho en su historia-convencida de que el gobierno de Evo sí es el gobierno del pueblo en general y de los obreros en especial. Y ahora ese pacto -que en su momento había sido objeto de críticas por dirigentes y analistas que lamentaban su pérdida de independencia- corre peligro de romperse. Dicha ruptura no significaría una crisis para el Gobierno, pero no dejaría de tener un preocupante valor simbólico. Veamos por qué. Quedaría a la vista una innegable inconsecuencia de nuestro Gobierno en lo que se refiere al trato con la población trabajadora. No puede ser que se deje repentinamente sin trabajo a más de 800 personas y que se considere que con pagarles su finiquito está todo resuelto. El finiquito es un derecho de por sí. La estabilidad laboral es otro derecho. Quedaría a la vista que la vocación productiva de este Gobierno y de este proceso de cambio ha fracasado, y que la producción sería nomás una tarea de la empresa privada (cuyas históricas limitaciones conocemos de sobra, de ellas nació Enatex). Además, la creación de dicha empresa fue iniciativa del actual Gobierno y es responsabilidad suya que haya llegado a quebrar (entre otras cosas por la libre importación de textiles y por el prácticamente libre contrabando).Se vería seriamente dañada la credibilidad del Gobierno. Y a estas alturas está sobre el tapete del ridículo la declaración del Ministro de Trabajo cuando afirmaba que este año el índice de desempleo ¡bajará al 0,5  por ciento! y que, por tanto, a ningún trabajador de Enatex le será difícil conseguir empleo. ¿En qué país vive nuestro ministro? Podríamos darle datos abrumadores sobre el incremento permanente del desempleo en Bolivia. Por lo demás, ¿cómo va a mejorar la tasa de empleo si para empezar estamos permitiendo que las poderosas empresas chinas que vienen a trabajar en nuestro país se traigan sus trabajadores desde la China (para poder superexplotarlos impunemente, de una manera que no les sería posible con obreros bolivianos)? A lo mejor es por ese deprimente perfil que muestra el Ministro de Trabajo que el Gobierno prefiere que su representante para dialogar con la COB no sea él, sino el Ministro de Educación…Pero el valor simbólico se concentraría en el hecho de que nada menos que la COB estaría desahuciando el carácter popular de nuestro actual Gobierno, que en este momento lo que necesita es más bien recuperar credibilidad y dejar de padecer permanentes movilizaciones sociales (de una intensidad y frecuencia mucho mayores que en los diez años anteriores). Y añadamos, de paso, que acusar a la COB de estar obedeciendo consignas de Doria Medina es una falta de respeto (a la COB), a la vez que  una sobrevaloración de la capacidad política de dicho empresario opositor; y, en todo caso, una forma poco hábil a la hora de negociar… ¿No será que estamos a tiempo de recapacitar, de dialogar sin condiciones previas y de recuperar la confianza de la COB? Ojalá.*miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.


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