Autonomías que unen

Con la Autonomía se definía un nuevo marco competencial orientado al desarrollo del país a partir de sus regiones, entendiendo que es desde la proximidad como se convierte un recurso en eficiente.Con la Autonomía se cerraron heridas, algunas todavía en proceso de cicatrización. La...

Con la Autonomía se definía un nuevo marco competencial orientado al desarrollo del país a partir de sus regiones, entendiendo que es desde la proximidad como se convierte un recurso en eficiente.Con la Autonomía se cerraron heridas, algunas todavía en proceso de cicatrización. La Constitución Política del Estado es fruto del consenso. No hay duda que algunos, y en Tarija se conoce de sobra, escondieron en los reclamos autonomistas anhelos independistas y pulsiones entreguistas; que la construcción conceptual abusó de regionalismo y se manchó de racismo y que en la discusión se escaparon ideales escondidos en afanes millonarios.La puesta en marcha de la Autonomía ha tenido innumerables errores. La política, que todo abarca, promovió acuerdos que acabaron dinamitando no el tesoro departamental, que también, sino cualquier intención de concebir un desarrollo homogéneo o solidario. Ser autónomos era mucho más que repartir el presupuesto en secciones pequeñitas para invertirlo en proyectitos mínimos, pero licitados individualmente y con tuición, y mucho más que montar una Asamblea Departamental para improvisar sobre lo que surja siempre al calor del corto plazo.En la construcción del Estado Autonómico Tarija jugó un rol fundamental, como ya lo hizo en la lucha por la descentralización municipal. Los argumentos de un departamento rico pero sin una carretera asfaltada que le conectara con el país eran por demás solventes. Un departamento compacto pero diverso que en su territorio aúna altiplano, chaco y valle.Reconocer la singularidad de Tarija fue un salto para la unidad, lo propio que la del Gran Chaco en el conjunto de la unidad tarijeña. La región que aporta más del 80 por ciento de los hidrocarburos al país acumulaba los más altos índices de pobreza fruto de una atención negligente hacia una región definida en carácter y pasión por encima de su propio territorio.El reciente referéndum autonómico en las regiones de la vía lenta ha demostrado que la Autonomía no se regala, sino que se conquista, pero que su administración responsable sirve para unir aun cuando el diseño sea perfectible tanto en su aplicación como en su definición de competencias y en sus métodos de financiación.El valle central y la llanura chaqueña llevan demasiados años viviendo de espaldas. Quizá pronto tengamos una carretera que nos comunique de verdad, pero no hay que esperar a entonces para empezar a hablar. El Departamento de Tarija, unidad indivisible, tiene la oportunidad de dar otra lección. La Autonomía Regional del Chaco debe superar prejuicios del pasado en una y otra dirección. El marco para el acuerdo y la actuación está definido y ahora toca aprovecharlo, exprimirlo al máximo para hacer de la singularidad un instrumento de gestión eficaz y brillante.


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