Fronteras, un problema que se agrava
Las excepciones bien podían ser Yacuiba, Villazón, Bermejo y relativamente Desaguadero y Cobija. Pero, paulatinamente, la interconexión carretera y las dinámicas económicas y sociales desataron un nuevo y preocupante panorama. Una reciente noticia procedente de la frontera con Perú da...
Las excepciones bien podían ser Yacuiba, Villazón, Bermejo y relativamente Desaguadero y Cobija. Pero, paulatinamente, la interconexión carretera y las dinámicas económicas y sociales desataron un nuevo y preocupante panorama. Una reciente noticia procedente de la frontera con Perú da una de las pautas. El alcalde de Casani, región de Puno, Orlando Jiménez Vilca, pidió la intervención de la Cancillería de ese país en esa zona. Jiménez arguyó que grupos de bolivianos están ‘invadiendo’ territorios en los hitos 21, 20 y 18 que marcan la frontera entre ambos países. La noticia fue emitida por una de las más importantes cadenas peruanas informativas, RPP Noticias.De acuerdo con el informe del alcalde de Casani, en reiteradas ocasiones se han producido enfrentamientos entre peruanos y bolivianos. Se asegura que incluso los bolivianos han izado la bandera rojo, amarillo y verde en el territorio peruano. Se trata de un problema más, entre probablemente decenas que se producen y no sólo en la zona lacustre. En regiones amazónicas de la frontera peruano-boliviana también se han multiplicado los problemas al extremo de saberse de la existencia de “tierras de nadie”. El coctel de tensiones involucra a proyectos de explotación minera, contrabandistas, explotación maderera, traficantes de drogas y otros ilícitos, además de disputas por linderos.Con Chile, escenario marcado por la tensión diplomática, tampoco han faltado problemas crecientes. Recordemos que hace tres años un lío implicó incluso el arresto de tres conscriptos bolivianos.Los problemas son similares en Puerto Suárez, Guayaramerín, Riberalta y también han ganado en complejidad en la frontera sur. Por ejemplo, este lunes supimos de un enfrentamiento entre bandas de narcotraficantes que pululan en la frontera entre Brasil y Paraguay próxima a Bolivia. Igualmente en años recientes los problemas en San Matías, Puerto Suárez, Cobija y las propias Bermejo y Yacuiba se han complejizado y violentado.Las investigaciones periodísticas y los discursos de autoridades brasileñas y argentinas aluden con cada vez más frecuencia y especificidad a sus fronteras con Bolivia.¿Está el Estado boliviano valorando este creciente problema de tan extendido escenario? Si bien la creación de la Agencia para el Desarrollo de las Macroregiones y Zonas Fronterizas (Ademaf) fue un paso positivo harán falta otros. Dada la dimensión de las fronteras que tiene el país (5.000 kilómetros), reforzar estratégicamente su control será cada vez más urgente. Eso implicará una política de Estado altamente estratégica y efectiva. Deberemos actuar, por lo menos, proporcionalmente frente a las decisiones que asuman nuestros cinco Estados vecinos. No será fácil.


