El precedente Zapata
Y hasta falta que digan que las fotografías de la “empresaria” con el equipo ejecutivo de la transnacional asiática fueron simple producto del photoshop.Como cosa de milagro o pesadilla, los principales involucrados y protagonistas empezaron a desmentir las declaraciones con las habían...
Y hasta falta que digan que las fotografías de la “empresaria” con el equipo ejecutivo de la transnacional asiática fueron simple producto del photoshop.Como cosa de milagro o pesadilla, los principales involucrados y protagonistas empezaron a desmentir las declaraciones con las habían escandalizado al país. El periodista Carlos Valverde se desdijo de todos los detalles, añadidos e ironías que vertió durante semanas y salió rajando del país. Zapata y el equipo jurídico que la respaldaba transformaron amenazas sutiles, miradas y sonrisas lobunas y hasta felinas en llanto y crujir de dientes. No más entrevistas, no más copias de charlas whattsapp, no más fotos de intimidad hot o de vida social con los poderosos. La crisis en la que entraron Zapata y sus escuderos derivó en un virulento intercambio de acusaciones. Eduardo León fue acusado de inspirar las mentiras. Zapata y Walter Zuleta, con un stock complementario de fotografías oportunamente difundidas por las redes sociales, de ser amantes. Zuleta y William Sánchez Peña de cobardes fugitivos. Cristina Choque, la amiga, socia y conmilitante de Zapata dejó de amenazar con revelaciones y se sometió a un proceso abreviado. La tía dejó de ser tía y el niño Ernesto Fidel, “por fin”, murió. Y aunque suene cruel decirlo, probablemente la decena y más de afectados directos por el caso no serán las víctimas principales. Pese a lo duras que suenan las amenazas y operativos del poder, el cierre de las investigaciones ya fue anunciado por el Fiscal General. Sabe al principio del silencio final y el olvido, el paso a vidas mucho más discretas y modestas para Zapata, sus socios y abogados. Pero claro, el destape lo lanzó un medio de comunicación, signado con el personalísimo sello de Carlos Valverde. Lo secundaron otros con los “CAMCE – vínculos”, como el también personalísimo medio de Amalia Pando. Y expandieron el coro varios otros más, con las generosas declaraciones y “pruebas” que les vertían Zapata y su equipo ahora de autoconfesos mentirosos.Por lo tanto, las principales víctimas del caso son los medios de comunicación en general. Ha surgido un precedente con el que se les restregará en la cara eventuales revelaciones y denuncias. La credibilidad general fue golpeada. Notoriamente, los riesgos se extienden a las libertades en las que estos se amparan. Otro de los bastiones de la democracia fue debilitado y eso afecta a toda la sociedad. El precedente Zapata no sólo le servirá al MAS, en el tiempo que le queda, sino a futuros Gobiernos que fácilmente lo recordarán, cuando oportunamente les convenga.Sólo valga señalar un firme atenuante: en el carnaval de desmentidos del mayor escándalo sexual del poder boliviano en 40 años no sólo abarcó a Zapata y su entorno. Huelga recordar que hasta los propios Presidente y Vicepresidente del Estado Plurinacional también se desdicen. ¿O qué pasó cuando el segundo dijo que Evo tuvo en sus brazos al niño y con las confesiones públicas complementarias de aquellos días?


