Corruptos en el poder
El fiscal general Rodrigo Janot solicitó al Tribunal Supremo de Brasil que sean detenidos el ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, el ex ministro de Planificación del gobierno de Temer, Romero Jucá, el ex presidente entre 1985 y 1990, José Sarney, y el titular de la Cámara...
El fiscal general Rodrigo Janot solicitó al Tribunal Supremo de Brasil que sean detenidos el ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, el ex ministro de Planificación del gobierno de Temer, Romero Jucá, el ex presidente entre 1985 y 1990, José Sarney, y el titular de la Cámara de Senadores, Renan Calheiros. Todos son integrantes de la cúpula del ahora partido oficialista, el PMDB.El pasado jueves se desveló que de la investigación de la Fiscalía se desprende que los jefes partidarios “combinaban versiones de sus defensas y estrategias” para frenar la investigación de lavado de dinero a través de los sobornos a la estatal Petrobras.Según informó el portal brasil247, en concreto trataban de “impedir que el ex presidente de la filial de Petrobras Transpetro, Sergio Machado, colaborara con las investigaciones de la Operación Lava Jato”.Para esto, según ese medio de comunicación, habrían modificado documentos para intentar maquillar los ilícitos de la gestión de Machado al frente de Transpetro.De acuerdo con la denuncia, los políticos recibieron unos 70 millones de reales (alrededor de 20 millones de dólares) de la subsidiaria de Petrobras, pero los sindicados negaron la acusación y consideraron que el accionar del fiscal es “exagerado”.Cabe recordar que fue Machado quién proveyó la información a la justicia para procesar y solicitar el arresto de los políticos que impulsaron la suspensión y el juicio político en contra de Rousseff. El ex presidente de Transpetro ya se encuentra detenido por la misma causa, pero declaró bajo el régimen de delación premiada, un mecanismo que permite a personas involucradas o investigadas por distintos delitos aportar información sobre la causa para recibir beneficios o reducción de sus condenas.En ese sentido, todos los indicios desvelados un mes después de que asumiera Temer la presidencia interina de Brasil, aumenta las sospechas de que la suspensión temporal de la presidenta Dilma Rousseff, por acusaciones de haber cometido supuestas irregularidades presupuestarias, tenía otra motivación: detener dichas investigaciones.De hecho, el primer involucramiento de Calheiros en la causa tuvo que ver con un audio que se dio a conocer, donde se lo escuchaba hablando de la necesidad de modificar la delación premiada. El presidente del Senado buscaba impedir que personas ya condenadas y en prisión puedan acceder a esta posibilidad. Y el cambio serviría para frenar el avance de la investigación, puesto que se basa principalmente en relatos de implicados que ya están arrestados.Sin embargo, el dirigente no está tan preocupado por la propia declaración de Machado, sino por otras. De acuerdo con el diario La Jornada, en el audio difundido, el presidente del Senado dice que todos los políticos están “con miedo” de la investigación, en especial de “la posible delación premiada del dueño de la constructora Odebrecht, Marcelo Odebrecht”.Este empresario purga una condena de 19 años de cárcel por “comandar el cartel mediante el cual las contratistas de Petrobras defraudaron licitaciones y obtuvieron contratos inflados a través del pago de sobornos”, según el diario mexicano.El portal RT señala que la corrupción y crisis se abaten sobre el gobierno de Temer. Es que tras el golpe de Estado en contra de Dilma Rousseff –la presidenta legítima a quien no pudieron involucrar en los hechos de corrupción–, la justicia siguió actuando y muchos de los golpistas comenzaron a caer.Además de los mencionados, el ex candidato a la presidencia que perdió con Rousseff en las elecciones de 2014, Aecio Neves, también está siendo investigado. Ahora bien, los hechos desvelan que los políticos investigados por corrupción, precipitaron la crisis del gobierno interino, ellos fueron quienes armaron toda la tramoya para suspender primero y destituir luego a Rousseff.Ellos constituyen el núcleo del gobierno de Temer y representan a las viejas oligarquías temerosas de que sus matufias en Petrobras salgan a la luz pública y no les quede otro camino que devolver el poder a la legítima presidenta Dilma Rousseff, lo que a toda costa quieren evitar.


