Cultura del bloqueo

“Se ha perdido aproximadamente 3 millones de dólares por día en gran parte del sector productivo de Santa Cruz, especialmente en aquellos rubros referidos a los alimentos perecederos como la leche, el huevo, la carne y otros”, explicó el empresario.Entre el 30 de mayo y este 2 de junio los...

“Se ha perdido aproximadamente 3 millones de dólares por día en gran parte del sector productivo de Santa Cruz, especialmente en aquellos rubros referidos a los alimentos perecederos como la leche, el huevo, la carne y otros”, explicó el empresario.Entre el 30 de mayo y este 2 de junio los camioneros bloquearon las principales carreteras que atraviesan nuestro territorio y conectan al país con los puertos marítimos por donde se exportan productos bolivianos a los mercados externos.El transporte pesado demanda cambios en el sistema tributario para realizar sus descargos impositivos con todo tipo de facturas y no sólo con aquellas referidas al rubro en el que trabajan. También exige la anulación de multas impositivas y la prescripción de aquellas deudas de más de dos años, entre otras reivindicaciones.Incluso el bloqueo de los caminos estuvo a punto de trasladar de Sucre a Cochabamba la sede la Cumbre Nacional de Justicia Plural que debía realizarse entre el 3 y 4 de junio en la capital del Estado Plurinacional de Bolivia. Luego de una serie de idas y venidas finalmente se confirmó que el evento se desarrollará entre el 10 y 11 de junio en Sucre.Ahora bien, durante el cuarto día del bloqueo de caminos, dirigentes nacionales y departamentales del transporte pesado se reunieron el jueves pasado con el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce Catacora. Tras el encuentro y con la firma de un convenio los transportistas levantaron la medida de presión, pero sólo por 15 días. El acuerdo suscrito entre el ministro Arce Catacora y los dirigentes del transporte pesado consigna los siguientes cuatro puntos:La suspensión de las medidas de presión, la conformidad del transporte pesado con el proyecto de Ley de Modificación del Código Tributario en lo que respecta al cálculo de la deuda tributaria, arrepentimiento eficaz y reducción de sanciones; el compromiso del Ministerio de Economía para analizar la lista de gastos relativos al transporte para una eventual universalización de facturas, y para gestionar ante los ministerios de Gobierno y de Obras Públicas la atención del transporte en las mesas de trabajo correspondientes.Y si la mesa tributaria de trabajo siempre estuvo abierta al diálogo –tal como asegura Arce Catacora– y los temas se definieron con los dirigentes del transporte pesado, ¿por qué éstos precipitaron un bloqueo de caminos que atentó contra el sector productivo y, por ende, perjudicó a la economía nacional?Los hechos indican que el bloqueo de caminos fue una medida irresponsable, porque los dirigentes, incluso su asesor jurídico, no tenían conocimiento del tenor del proyecto de Ley de Modificación del Código Tributario enviado a la Asamblea Legislativa, pero lo rechazaban.Lo lamentable del hecho que comentamos es que la extrema medida fue decretada por una dirigencia desinformada que no sabía si el proyecto de ley que resistían les beneficiaba o les perjudicaba, y fue respaldada por los transportistas de base, quienes actuaron irreflexivamente atrapados por el rumor propagado por sus dirigentes.Es decir, el transporte pesado bloqueó durante cuatro días 15 puntos de las carreteras de Santa Cruz, Chuquisaca, Tarija, Potosí y La Paz y causó grandes pérdidas económicas, no sólo a los productores y exportadores sino también a sus propios afiliados, en base a argumentaciones erróneas e irresponsables.Además, los bloqueadores ni se enteraron de que el proyecto de ley de marras que rechazaban, disminuye las multas e intereses por deuda tributaria y, por lo tanto, beneficia a todos los contribuyentes, incluyendo, por supuesto, a los transportistas.Ahora bien, es cierto que el bloqueo de caminos fue un instrumento eficaz con el que el pueblo enfrentó a las dictaduras en su lucha por recuperar la democracia, pero en un estado de derecho su aplicación indiscriminada atenta contra la institucionalidad democrática, viola derechos constitucionales y causa graves daños a la economía boliviana.Y si este tipo de medidas de presión no beneficia a nadie, ni siquiera a quienes lo promueven, entonces ¿por qué los bolivianos seguimos aferrados a la cultura del bloqueo?Zona de los archivos adjuntos


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