“Un pedacito de mar”

“No tengo dudas de que Bolivia precisa una salida al mar. Un pedacito de mar que le dé posibilidad en el mundo es una necesidad histórica”, aseguró el ex mandatario uruguayo en Lauka Ñ, localidad ubicada en el trópico de Cochabamba, y en el marco de la visita que realiza a nuestro...

“No tengo dudas de que Bolivia precisa una salida al mar. Un pedacito de mar que le dé posibilidad en el mundo es una necesidad histórica”, aseguró el ex mandatario uruguayo en Lauka Ñ, localidad ubicada en el trópico de Cochabamba, y en el marco de la visita que realiza a nuestro país.Mujica sostuvo que “el nacionalismo todavía es muy fuerte en los países, es probable que la opinión pública dentro Chile lo rechace y se levante esa idea de que los tratados viejos no son revisables y todo eso. Algunos van a decir si los tratados viejos se revisan, en el mundo no queda nada”.“Pero no cabe duda que Bolivia por su historia y su ubicación, necesita una salida al mar. Si será con Chile o no será, no sé. Pero es una causa justa, noble”, agregó el ex gobernante, hoy miembro del Congreso uruguayo en su condición de senador.Cuando en 1825 Bolivia se independizó del imperio español, su soberanía territorial abarcaba una costa de aproximadamente 400 kilómetros de extensión sobre el océano Pacífico. Sin embargo, el 14 de febrero de 1879 Chile invadió el entonces puerto boliviano de Antofagasta, ocupó militarmente el territorio del departamento del Litoral y desató la Guerra del Pacífico que involucró al Perú como aliado de Bolivia.Tras la victoria militar chilena –cuyo ejército se había preparado con bastante antelación para precipitar el conflicto bélico–, Bolivia perdió su acceso al mar y al menos 120 mil kilómetros cuadrados de territorios ricos en minerales, principalmente cobre en la región de Chuquicamata.Desde entonces y tras la imposición chilena del Tratado de Paz y Amistad de 1904 que obligó a Bolivia entregar a perpetuidad su litoral, en diferentes oportunidades Chile aceptó negociar el retorno soberano de Bolivia a las costas del océano Pacífico.Y en  base a esos compromisos, el 23 de abril de 2013 Bolivia demandó a Chile ante la CIJ para que honre su palabra empeñada y devuelva a Bolivia al mar, ya que los procesos de diálogo entablados entre ambos países fracasaron por la política distraccionista y dilatoria de La Moneda.“Chile lleva setenta u ochenta 80 años negociando de buena fe, siempre ha estado dispuesta a seguir haciéndolo”, señaló en diciembre pasado el senador chileno y ministro de Defensa durante el gobierno de Sebastián Piñera, Andrés Allamand, en un franco reconocimiento del diálogo sin resultados por el que apuesta Chile.Es que cada vez que le conviene, Chile ofrece diálogo a Bolivia para presuntamente reparar aquella histórica injusticia, pero el diálogo que plantea es un diálogo de sordos, dilatorio y sin resultados.Y a diferencia del diálogo que plantea Chile, el que propone Bolivia es un diálogo franco y abierto, que construya puentes y no levante muros, un diálogo que garantice resultados concretos y alejados de la retórica chauvinista chilena.Esta es la esencia de la demanda boliviana ante La Haya, para que el más alto tribunal de justicia de las Naciones Unidas obligue a Chile a entablar con Bolivia un diálogo serio y con plazos perentorios que le permita retornar al océano Pacífico.Es en ese contexto que la CIJ rechazó el 24 de septiembre de 2015 la excepción preliminar presentada por Chile que pedía que la Corte se declare incompetente de conocer el fondo de la demanda marítima boliviana, empero se declaró competente y su decisión supuso la primera derrota de la diplomacia chilena.Con su decisión, ese tribunal desestimó de manera absoluta la tesis chilena de que todos los puntos de la demanda marítima boliviana fueron resueltos por ambos países con la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1904.Además, la Corte Internacional de Justicia reconoció que entre Bolivia y Chile sí hay asuntos pendientes. Es decir, Santiago debe asumir –de una vez por todas– que no puede mantener enclaustrado a un pueblo que nació con mar.Por eso es plausible la solidaridad expresada por el ex presidente Mujica, la que se suma a muchas otras expresiones de respaldo global por un “pedacito de mar” para Bolivia.


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