El sobaco de la víbora Un seguro insalubre

Por ello podría decirse que sectores como choferes, albañiles, campesinos y gremialistas, contarán con este beneficio que permite una atención médica segura para su mujer e hijos, es decir, se trata de una ley que toda sociedad preocupada por el desarrollo humano espera.Pero hete aquí que...

Por ello podría decirse que sectores como choferes, albañiles, campesinos y gremialistas, contarán con este beneficio que permite una atención médica segura para su mujer e hijos, es decir, se trata de una ley que toda sociedad preocupada por el desarrollo humano espera.Pero hete aquí que el personal médico y paramédico de la Caja Nacional de Salud anunció que resistirá a dicha reglamentación pues incidiría en forma negativa no sólo en su calidad de servicio, también causaría un colapso en la atención de las cajas de Salud (excepto militar y policial, claro).                Pareciera que quienes proyectaron esta norma, propia de grandes conquistas sociales en el mundo, olvidaron que para funcionar requiere no sólo del personal médico suficiente, también de una estructura e instrumental básico que la atención en el campo de salud requiere.                        La Caja Nacional de Salud cuenta con más de tres millones de asegurados, cuando en los años 90 no superaba el millón 800 mil, aunque no por ello el personal médico ni su infraestructura se ampliaron en lo más mínimo, ergo, las dificultades para quien requiere una atención médica se multiplicaron.                               La carencia de médicos especializados es crónica, al punto que si uno de ellos sale de vacaciones, no queda un reemplazante por lo que, quien requiera de una atención debe esperar casi un mes. Ni hablar si debe internarse en un hospital para operarse. En ese caso la espera supera los tres meses.    A simple vista pareciera que quienes se oponen a la nueva ley, lo hacen para perjudicar a las clases más desprotegidas de nuestra sociedad, no es así. Ya en los años 90 un sector de la coalición gobernante, planteó la creación de una ley similar, la realidad de una infraestructura insuficiente los hizo volverse atrás.La Ley 475 dispone que los nuevos asegurados dependerán enteramente de la Caja Nacional de Salud y cajas de seguro sectoriales como la petrolera o la universitaria, aunque no se vislumbra intención de incrementar personal médico y paramédico; menos la creación de hospitales o policlínicos.Los efectos de tal Ley causarían una eclosión, no sólo en el campo del Seguro Social, también en el de la Salud Pública en general. Ergo, los artífices de este beneficio, parecen suponer que bastará encomendarse a San José de Oruro para superar la insuficiencia de infraestructura y personal médicos.


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