Cómo utilizar a los niños
Aunque dichas “leyes” serán olvidadas no bien esos niños desalojen aquellos sacros recintos, supongo que este tipo de actos se han erigido en ritos que no sólo se los practica durante varias décadas, también sirven para que muchos legisladores lo utilicen para mostrar cuán pendientes...
Aunque dichas “leyes” serán olvidadas no bien esos niños desalojen aquellos sacros recintos, supongo que este tipo de actos se han erigido en ritos que no sólo se los practica durante varias décadas, también sirven para que muchos legisladores lo utilicen para mostrar cuán pendientes viven del futuro del país. No tengo idea qué requisitos deben observar aquellos niños para cumplir aquel sueño de ser legisladores por un día, ni si alguien les instruye previamente qué tema deben tratar, lo cierto es que una vez logrado el eco mediático esperado, tales instituciones suponen que ya cumplieron con ese sector ciudadano. Es en ese punto donde se agota tal celebración, de la que el Estado hace tanto aspaviento. Sin embargo, nunca supe de una autoridad que, para celebrar al niño boliviano, sugiera alguna medida para reducir los índices a los que llegó el trabajo infantil, que en Bolivia es uno de los más altos del mundo. Tampoco escuché que algún munícipe o parlamentario esgrima la necesidad de tomar medidas para que las condiciones de vida en hogares de huérfanos del país se alcancen niveles más humanos o proponga una visita colectiva, por ejemplo, al Hospital del Niño para constatar cuáles son sus carencias.Esta postura ya clásica, sólo muestra la indiferencia de las autoridades ante los aspectos del desarrollo humano en Bolivia, aunque suelen recurrir a ellos si requieren mostrar cuánto les preocupa aquello. En general, su postura normal es recordar que existen niveles encargados para solucionar dichos problemas.Aquella utilización de niños para intereses políticos se ilustra en un aviso del Ministerio de Comunicación donde se muestran actos escolares en los que ciertos niños rinden pleitesía, a través de versos con sabor a consignas, a la sacra personalidad del presidente Evo Morales. Son varios minutos en los que se puede contemplar cómo se manipula a través del culto a la personalidad a grupos de niños que repiten teatralmente –en tonos semejantes a ciertos discursos del vicepresidente– consignas cuyos alcances, seguramente no llegan a comprender.Una regla electoral prohíbe utilizar niños para publicidad política, algo que creo salvaguarda la integridad de su formación ética y aunque, si bien tal aviso no apunta a interés electoral alguno, es una muestra de cómo el Estado supone puede violar uno de los más caros valores morales del boliviano.


