Ama ch’in
Mientras Albó recibió la presea por “su labor activa en favor de las comunidades indígenas de Bolivia” y por su compromiso con “la democracia y los derechos humanos del pueblo boliviano”; el reconocimiento a Bacardit fue por “su contribución a la democracia social y participativa”...
Mientras Albó recibió la presea por “su labor activa en favor de las comunidades indígenas de Bolivia” y por su compromiso con “la democracia y los derechos humanos del pueblo boliviano”; el reconocimiento a Bacardit fue por “su contribución a la democracia social y participativa” y por “la búsqueda de la superación de las causas de la pobreza de los sectores rurales de Bolivia”.En ambos casos se trata de un justo reconocimiento a dos religiosos que, si bien no nacieron en nuestro territorio, no sólo se identificaron con los pobres y los marginados, con las luchas populares en contra de las dictaduras militares y en defensa de los derechos humanos, la libertad y la democracia, sino que asumieron por voluntad propia la nacionalidad boliviana.Xavier Albó nació el 4 de noviembre de 1934 en La Garriga y, dos años más tarde, el 6 de septiembre de 1936, en plena guerra civil española, nació Mauricio Bacardit en Manresa, ambas poblaciones ubicadas en España.Los dos crecieron en medio de la larga dictadura de Francisco Franco lo que, sin duda, los predispuso a optar como opción de vida por la causa de los derechos humanos, la democracia y el empoderamiento de los sectores oprimidos y marginados durante su misión en Bolivia, rememora la periodista Zulema Alanes.Albó decidió hacerse jesuita en septiembre de 1951 y 10 meses después fue destinado a Bolivia para fundar un noviciado en Cochabamba. Llegó a sus 17 años, en medio de la efervescencia popular de la revolución del 9 de abril de 1952.En tanto que Bacardit ingresó a la Compañía de Jesús en agosto de 1954 y 14 meses después llegó a Bolivia y se unió a los jesuitas que habían iniciado un vínculo estrecho con las organizaciones obreras y campesinas que protagonizaban los cambios que impulsaba entonces la revolución nacional.En los años 70 se concentraron en el trabajo con el campesinado. Albó desde el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) y Bacardit desde el Instituto de Promoción Campesina de ACLO. Ambos aportaron innovadores programas de alfabetización y de educación popular.Y desde esos escenarios se sumaron a la resistencia popular a las dictaduras militares y contribuyeron en las luchas del pueblo por la recuperación de la democracia. Albó irrumpió a la escena nacional en la huelga de hambre de las mujeres mineras que fue el inicio del proceso de recuperación de la democracia y el principio del fin de la dictadura de Hugo Banzer, mientras que Bacardit fue el hombre que, tras bastidores, organizaba la resistencia.En ese sentido y fiel a su compromiso con la libertad, la justicia social y la democracia, tras ser condecorado por el presidente Evo Morales, Albó sugirió añadir con mayor énfasis a la trilogía andina del ama sua (no seas ladrón), ama llulla (no seas mentiroso) y ama kella (no seas flojo); el ama llunk’u (no seas adulón) y el ama ch’in (no te calles). Aunque el ama llunk’u ya fue asociado en los últimos años a la trilogía andina, la incorporación del ama ch’in y su cumplimiento se presenta como un desafío para el sistema político boliviano.Los tira sacos no contribuyen a un proyecto político, bailan al ritmo de la música que pone su jefe de turno y se arriman allí donde saben que todo es ganancia. Y quienes por miedo al jefe callan, cuando tienen mucho que decir para corregir eventuales errores políticos, medran de su militancia porque sólo cuidan su pega o su espacio de poder.Es que ambos no aportan a la pluralidad de un determinado partido político y, por lo tanto, no fortalecen la democracia, sólo se aprovechan de ella.Y en ese contexto, si la esencia de la democracia es la libertad de conciencia y de expresión, la pluralidad de voces y la disidencia, entonces para fortalecerla es preciso no callar cuando se tiene algo que decir o, como sostiene Albó, “no mantenerse mudo cuando hay que hablar”. ¿No les parece?


