El Silala no es un río
El presidente de la opositora UDI, Hernán Larraín, señaló que “mientras Bolivia insista por el camino judicial está claro, si quieren demandas judiciales no puede haber más diálogo. Si insisten en la demanda nos debemos retirar del Pacto de Bogotá, no podemos seguir trapeados por el...
El presidente de la opositora UDI, Hernán Larraín, señaló que “mientras Bolivia insista por el camino judicial está claro, si quieren demandas judiciales no puede haber más diálogo. Si insisten en la demanda nos debemos retirar del Pacto de Bogotá, no podemos seguir trapeados por el ansia de hostilizar a Chile de Bolivia”.“Llegó la hora de ponerle punto final a esta situación, empezando por retirarnos del Pacto que nos obliga a estar en la Corte de La Haya y, por otra parte, no más diálogo con Bolivia”, advirtió.La posición del político opositor chileno fue secundada por varios parlamentarios como el diputado y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja, José Manuel Edwards, de la opositora Renovación Nacional (RN), quien emplazó a la Cancillería chilena a “que nos retiremos del Pacto de Bogotá”.No obstante y tras reunirse con la presidenta Michelle Bachelet, Insulza dijo que “nosotros no somos de andar pateando la mesa, no somos de irnos de las organizaciones, no somos de jugar de manera tan apresurada con los temas internacionales. Nosotros hemos mantenido una línea consistente siempre y nos ha ido bien”.En tanto, el senador demócrata cristiano, el oficialista Patricio Walker, cree que la nueva demanda que confirmó el presidente Morales es “un volador de luces tratando de desviar la atención por la derrota política que sufrió en el referendo” constitucional.Ahora bien, el reclamo boliviano por el arbitrario uso de las aguas del Silala por parte de Chile ni es “un volador de luces” ni intenta “desviar la atención” de la “derrota política” del gobierno en el referéndum del 21 de febrero pasado, sino que la demanda –que será presentada ante el más alto tribunal de justicia de las Naciones Unidas– cuenta con el decidido y más amplio apoyo de la abrumadora mayoría de los bolivianos.Es decir, al igual que en la demanda de reintegración marítima interpuesta ante la Corte de La Haya, Bolivia también apuesta por la vigencia del derecho internacional en defensa de la soberanía que ejerce sobre los manantiales del Silala, pese a que Chile aduce que el Tratado de 1904 “reconoce” al Silala como “un río” y que “cualquier acto unilateral de Bolivia constituiría una violación al Tratado”. Además y fiel a su actitud de interpretar la historia a las medida de sus intereses, Chile considera que “Bolivia reconoció hasta el año 1996 que el Silala era un río internacional y el 2009 no firmó un acuerdo por el uso compartido de las aguas”.Bajo la lógica chilena, el Silala sería “un río de curso natural”, por lo que en aplicación de la Convención de las Naciones Unidas Sobre los Usos no Navegables de Cursos de Aguas Internacionales de 1997, ese país tendría el derecho a una parte “razonable y equitativa” de las aguas. Sin embargo, hay un problema insoslayable para los intereses chilenos: la naturaleza indica inequívocamente que el Silala no es un río.Además, ante las argucias chilenas, Bolivia cuenta con sólidos argumentos históricos, jurídicos y técnicos para demostrar ante cualquier tribunal internacional que las aguas del Silala son enteramente bolivianas, cuyos manantiales se encuentran en el cantón Quetena, provincia Sur Lípez del departamento de Potosí.Esas aguas no fluirían hacia ese país si no fueran por los trabajos de canalización que realizó Chile a partir de 1884 sin el consentimiento de Bolivia. Es decir, antes de que el 23 de septiembre de 1908, la Prefectura de Potosí concediera a la empresa Antofagasta Chile and Bolivian Railway Company Limited el uso exclusivo de esas aguas por 99 años, concesión que feneció hace nueve años.En ese contexto, que Chile se quede o se retire del Pacto de Bogotá no cambiará lo que la naturaleza dispuso: las aguas del Silala emanan de manantiales ubicados en territorio boliviano y de ninguna manera son aguas de un “río internacional”.


