El futuro de la afiliación religiosa
Estas fueron algunas de las principales conclusiones del estudio El futuro de las religiones mundiales: proyecciones de crecimiento poblacional 2010-2050 del Centro de Investigación Pew de Estados Unidos. El trabajo, publicado en abril de 2015, pretende contribuir con el análisis de una de...
Estas fueron algunas de las principales conclusiones del estudio El futuro de las religiones mundiales: proyecciones de crecimiento poblacional 2010-2050 del Centro de Investigación Pew de Estados Unidos. El trabajo, publicado en abril de 2015, pretende contribuir con el análisis de una de las principales características de los colectivos sociales: la afiliación religiosa. Hoy, en un curioso contexto -donde el mundo católico celebra la Semana Santa y a pocos días de haberse ejecutado un ataque terrorista, en Bélgica, atribuido a un grupo fundamentalista musulmán- considero pertinente analizar ¿por qué la afiliación religiosa se mantendría vigente en las siguientes décadas del siglo XXI? El estudio se basó en datos específicos de edad, fertilidad, mortalidad, migración y cambio de religión, vinculados a 198 países. A partir de ello, identificó a las condiciones demográficas y geográficas de las poblaciones analizadas como uno de los factores causales del posible incremento en la afiliación religiosa. Por ejemplo, esto permitió proyectar que las religiones con muchos afiliados en países con natalidad alta, donde los índices de mortalidad han disminuido, el crecimiento de afiliación religiosa sería más alto. Mientras que los países con baja fertilidad y población generalmente adulta (como Europa, Norte América, China y Japón) concentrarían la mayor cantidad de población sin afiliación religiosa. Esta diferenciación geográfica también arrojaría otro factor causal pero vinculado con la situación económica de las poblaciones analizadas. Para algunos teóricos sociales, consultados sobre el estudio, mientras más se desarrolla un país en términos económicos, más habitantes se desvinculan de la afiliación religiosa. Tal afirmación replantearía el orden causal de la proposición realizada por M. Weber en 1904 que planteaba que la afiliación religiosa habría determinado el devenir económico de los grupos sociales (particularmente el ethos puritano y su influencia en el desarrollo del capitalismo). Este cambio se explicaría por una de las características básicas de toda religión: la posibilidad de creer en un futuro mejor, aún sin las evidencias empíricas de que eso será posible. Y como afirmó S. Huntington (1997), el reavivamiento de la afiliación religiosa sería consecuencia de la desilusión del proceso secular, que prometía un mejor desarrollo social. Ese sentimiento, vinculado con el constante crecimiento de la incertidumbre -desde finales del siglo XX hasta el actual siglo XXI-, explicaría el crecimiento sostenido de afiliados religiosos para 2050, como advierte el estudio del centro Pew. Finalmente, si se toman en cuenta los aportes de Emile Durkheim en Las formas elementales de la vida religiosa (1912), la religión permite cohesionar a los grupos alrededor de una serie de prácticas; ergo, los individuos trascienden. Esto implicaría que el sentimiento de pertenencia a un grupo también podría explicar la vigencia de las religiones. Así, las condiciones demográficas, el desarrollo económico, la desilusión secular, la incertidumbre y el sentimiento de pertenencia, serían los factores que expliquen el futuro incremento en la afiliación religiosa. Sin embargo, como diría el citado Durkheim: “no hay ningún evangelio que sea inmortal, (pero) no existe razón alguna para creer que la humanidad sea ya incapaz de concebir uno nuevo”. Si eso ocurre, ojalá que tales credos sean más inclusivos, y, sobre todo, más humanos. *es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación


