Por amor a su mami y su dignidad
Aramayo murió el 19 de agosto pasado luego de que, al salir de un pub, fuera atropellada por un coche conducido por su exnovio, William Kushner, con quien ella había mantenido una discusión en el local. Él fue imputado por feminicidio y hasta ahora guarda detención, pero aún no se ha...
Aramayo murió el 19 de agosto pasado luego de que, al salir de un pub, fuera atropellada por un coche conducido por su exnovio, William Kushner, con quien ella había mantenido una discusión en el local. Él fue imputado por feminicidio y hasta ahora guarda detención, pero aún no se ha iniciado el juicio como tal y durante el proceso de elaboración de la historia de lo ocurrido a la víctima se la ha culpabilizado.Es ampliamente conocido, admitido por las mismas autoridades, que la justicia boliviana tiene un alto grado de inseguridad, una corrupción institucionalizada que llega a todos los niveles, retardación de justicia y pocos recursos, tal como lo demuestran los casos que periódicamente se conocen de jueces y fiscales descubiertos y procesados por corrupción. En la querella contra el empresario de buena familia William Kushner, por feminicidio de Aramayo, desaparecieron los videos municipales de la calle y hora donde ocurrieron los hechos, se dijo que ella lo acosaba, que estaba ebria, que lo persiguió y se cayó y que por eso murió, se habló de que provenía de una familia desestructurada, que era inestable emocionalmente; ya que la autopsia demostró que el coche le pasó por encima y que ella no tenía alcohol en el organismo, se dijo que si ella no hubiera corrido no habría pasado nada. Finalmente, un informe del Instituto de Investigación Forense, que elaboró una autopsia psicológica a la difunta, señala que Aramayo “padecía una patología llamada personalidad límite, propia de quienes pierden la noción de la normalidad de su conducta”. En general, en este caso mediático, porque él es hijo de una actriz y un médico de fama y ella hija de una periodista destacada, el foco de atención se ha centrado en Aramayo, en su actitud, en su personalidad… ha sido culpabilizada. En todo este proceso la pequeña hija de Aramayo ha permanecido en la sombra, intentando ser protegida lo más posible de lo que ocurre alrededor de la imputación por feminicidio de su madre. Hoy aparece formalizando una querella contra Kushner porque “recaen sobre mi persona… los mayores efectos del feminicidio de mi mami”. Y tiene razón.Se dice que a la niña deberían colocarla al margen, que la dejen en paz, que es cruel que la involucren. A ver, ¿en verdad creen que la niña puede estar al margen?, ¿que no está involucrada? Es imposible mantenerla lejos de la televisión y de los comentarios de niños y niñas de su colegio, es pequeña, pero lo suficientemente grande para enterarse de lo que se dice de su madre. El hecho de que la menor, a través de su abogada, se constituya en parte acusadora hace visible su existencia, su dolor y los efectos imborrables que sobre ella recaen de todas las acciones que, para evitar el juicio por feminicidio, se están haciendo.El acusado también tiene hijos y ellos también sufrirán lo suyo, por supuesto; sin embargo, su padre, vivo, puede construir con sus propias palabras una imagen positiva para ellos. Al contrario, a la hija de Aramayo le llegan mensajes terribles que su madre, con su propia voz y sus acciones, no puede contrarrestar ni desmentir. Que la niña sea parte del proceso sirve para ella misma como una afirmación de su verdad, de reivindicación de la dignidad de su madre como parte de su propia dignidad y autoestima, de su necesidad de justicia. Es una medida dura, pero valiente y ejemplar que saca a luz a cientos de criaturas, hijas de mujeres asesinadas por el machismo, que quedan olvidadas como si ellas y su dolor no existieran. *es periodista


