La gente tiene los gobernantes que se le parecen

Por ejemplo, cuando el exdictador Hugo Banzer ganó las elecciones nacionales de 1985 quedó probado que casi un tercio de la sociedad boliviana pensaba como el general. El otro tercio, como otros políticos parecidos al militar. Sólo el tercer tercio se mostraba disconforme con el que un día...

Por ejemplo, cuando el exdictador Hugo Banzer ganó las elecciones nacionales de 1985 quedó probado que casi un tercio de la sociedad boliviana pensaba como el general. El otro tercio, como otros políticos parecidos al militar. Sólo el tercer tercio se mostraba disconforme con el que un día fue verdugo de gran parte del pueblo.El filósofo francés André Malraux buscó edulcorar la sentencia de José de Maistre: no es que “…los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”. La frase subraya el valor político de la identidad. Si no fuera así, los candidatos no harían tanto para parecerse a los electores.Dos ejemplos: Conciencia de Patria, liderada por Carlos Palenque y Remedios Loza, ganó en La Paz las elecciones generales de 1989, pero nunca en otras regiones. El voto identidad fue definitivo y determinante para desbrozar el camino posterior al cambio de élite. Condepa estaba ideológicamente entre la izquierda y la derecha o más allá de ambas; estaba en el corazón y los rostros de miles de bolivianos, más que en sus cabezas.En las elecciones de 2005, “la gente deseó verse al espejo con un indio en el poder, y lo hizo”, diría años después la socióloga boliviana Silvia Rivera Cusicanqui para describir el fenómeno político llamado Evo Morales. Esta vez, la identidad votó a nivel nacional y sedujo a millones de personas que durante décadas se habían negado a reconocerse.  La democracia occidental y liberal hizo posible este milagro en tan sólo 23 años. Diez años después del MAS en el poder, el referéndum del 21F demostró que la mitad de la población boliviana sigue identificándose con Evo, sus valores, antivalores y sus actos, particularmente en el área rural.Buena parte de ese electorado justifica su apoyo así: “Roba, pero hace” (yo presumo la inocencia del Presidente).La frase da por bien hecho que un político meta su mano a su bolsillo, le robe parte de su dinero y le deje algo para sus actividades. Denota indulgencia con el ladrón que entra a su casa y no se lleva todo, sino sólo una parte. Así flota la sensación de consuelo: los anteriores se llevaban todo, éste no.Entre esa mitad también hay gente que acepta el uso de bienes públicos para beneficio privado. No le parece condenable la subordinación del interés de todos (Estado) al interés particular. Entonces, guarda silencio ante el oscuro uso del dinero público para beneficio de un partido y un jefe político. No cree que esté mal que los gobernantes de turno resuelvan sus problemas personales con recursos y en espacios de todos. No aplaude la corrupción, pero tampoco le indigna.Que esa mitad haya apoyado a un político con ambiciones de poder vitalicio refleja la existencia de familias enteras con cabezas autoritarias. El espejo de éstas son los movimientos masistas que no admiten disenso.Quizás no quieren un rey, pero no se hacen problema si tienen a un jefe que parece. Entre ese porcentaje también figuran los que no condenan la mentira. “Si los otros han mentido, no está mal que lo hagan éstos”, es la frase usada para justificar las mentiras que esconden delitos y errores. Por supuesto, en esa mitad existe gente que aplaude al machista, al que preconiza la sociedad patriarcal, al wawaniega que huye cobardemente de casa y deja a sus hijos sólo con la mamá (soltera). Un poco a tono con Maistre y Malraux, José Martí escribió: “Pueblo que soporta a un tirano, lo merece”. No hemos llegado a esta amenaza en Bolivia y si se asoma, ojalá no lo acepte el 100 por ciento del electorado. Por ahora, hay un 49% que tiene al Evo que se merece y se parece a millones de bolivianos, que pueden reproducir al MAS en el poder en 2019, salvo que ese porcentaje cambie de proceso y pensamiento.*es periodista


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