Juventud y democracia
Los adultos creen o creían que los jóvenes actualmente están absorbidos por el consumo, por el celular, por el Facebook, por tuitear , que vivían atentos a los likes sobre las ideas que ponían en sus muros. Criticaban que los jóvenes conversan poco. Que en los cafés, que en los...
Los adultos creen o creían que los jóvenes actualmente están absorbidos por el consumo, por el celular, por el Facebook, por tuitear , que vivían atentos a los likes sobre las ideas que ponían en sus muros. Criticaban que los jóvenes conversan poco. Que en los cafés, que en los almuerzos o con los familiares les interesaba más su celular que abrir conversación con la familia o con los demás presentes. Por la suma de estas ideas, o quizás prejuicios, sobre los jóvenes, concluían que la juventud está despolitizada, desideologizada, ausente de los temas álgidos de su país, de su economía y de su democracia.El referendo del 21 de febrero abrió las puertas de algo que no veíamos claramente o que no queríamos ver: la actividad y activismo político de los jóvenes. El Gobierno se ocupó de atiborrarnos con propaganda en la televisión, en los periódicos, en las calles, con conciertos de viejos conjuntos musicales que interesan poco a los jóvenes. Utilizaron tecnologías del siglo XX en un ambiente que vive tecnológicamente en el siglo XXI. Estos jóvenes son hijos de la democracia, no han vivido las dictaduras de los 70 ni de los 80, ni siquiera deben tener mucha memoria sobre los Sánchez Berzaín u otros políticos de hace 15 años. Esos jóvenes quizás miren con poco agrado el autoritarismo, el exceso de poder, el despilfarro de recursos públicos; deben entender que los actos de los políticos son muy distintos de sus palabras.Algunos jóvenes deben estar preocupados, a su manera, por la democracia; otros pueden estar más motivados por la inclusión social, en la participación social y de ellos mismos en la política. También existirán muchísimos que les interesan los temas medioambientales, pues los jóvenes tienen más conciencia ambiental que los mayores. Muchas jóvenes están hartas del machismo, de los feminicidios. Y, por supuesto, que todas las juventudes, las cercanas al Sí o las cercanas al No, están molestísimas contra la justicia y, más aún, están contra la Policía que vive extorsionándolos por el solo hecho de ser jóvenes.Si en el pasado importaba mucho que la política tenga algunos elementos de ética, de moral y de valores, eso se fue perdiendo poco a poco, pues se impuso el cinismo en la política. Nos acostumbraron a la violación de la ética y de los valores. Trataron de hacernos creer que lo único que importa en la política es el poder y la manutención del mismo, quisieron sembrar nabos en nuestras espaldas para callarnos cuando reaccionábamos pidiendo un poco de ética en la política. No vamos a idealizar a la juventud, como no hay que idealizar a nadie, pero da la impresión que muchos jóvenes están ansiosos de recuperar la ética y los valores en la política. Probablemente por eso se apoderaron del referendo, lo hicieron suyo. No importa por qué opción votaron, lo que interesa es que nos abrieron los ojos, eliminaron nuestros prejuicios y nos dijeron que les interesa la política, que les preocupa la democracia, que les importa nuestro país y, ante todo, su futuro, porque en él quieren ser los protagonistas. Los jóvenes fueron protagonistas del referendo y lo fueron como son ellos: por medios digitales. Nos dijeron: no se olviden que estamos en el siglo XXI.Ojalá el poder y las oposiciones se den cuenta de lo que están viendo, sintiendo y pensando los jóvenes. Por lo pronto, se siente que ellos están cansados con los discursos mentirosos del siglo XX. Desean renovación de ideas, de valores, de formas de convivencia democrática en un nuevo siglo, en el que muchas cosas han cambiado. Pero lo único que no ha cambiado son los viejos liderazgos políticos y sus prácticas alejadas de la ética.*es economista y analista


