Americanismo ¿o qué?
No faltan quienes aluden a América sin anotar su apellido. Es omisión muy, muy, difundida. En las universidades florecen las cátedras de Historia de América y se publican tomos de Historia de América. Ello implica introducirnos, en la misma talega, con estadounidenses y canadienses. Se pasa...
No faltan quienes aluden a América sin anotar su apellido. Es omisión muy, muy, difundida. En las universidades florecen las cátedras de Historia de América y se publican tomos de Historia de América. Ello implica introducirnos, en la misma talega, con estadounidenses y canadienses. Se pasa por encima de la identidad que es propia de un pueblo extendido de Patagonia a México.Existe el Himno de las Américas enseñado en las aulas primarias. Se divulga a mediados de siglo XX como colofón coral de la II Guerra Mundial. Se atribuye su autoría al rioplatense Rodolfo Sciamarella. Miles de infantes lo cantan a voz en cuello en toda nuestra América. Es el correlato coral del interamericanismo que fomenta Estados Unios a través de la Unión Panamericana y la Organización de Estados Americanos (OEA). Por otro lado los esfuerzos por reintegrar a nuestro “mundo ancho y ajeno” son etiquetados como “americanismo”. Ese “ismo” es el nacionalismo del Ku Klux Klan y de la John Birtch Society y lo que corresponde aquí es aludir a “suramericanismo”, a “iberoamericanismo” o, por último, a “latinoamericanismo”.Lo demás es comulgar con la equivocación que tanto daño ha hecho. Así como daño ocasiona eso del “sueño de Bolívar” en circunstancias que debe aludirse al “proyecto de Bolívar”. Estamos enfrentados a una guerra difícil contra prejuicios, preconceptos y prenociones legitimadas por el establishment durante dos siglos.¿Podremos superar esta suerte de Cnossos conceptual con intrincados laberintos y sótanos tenebrosos? ¿Podremos encontrar una Ariadna que nos provea de un ovillo que evite extraviarnos y, al final, aniquilar al Minotauro de la patriotería, es decir, del chauvinismo que legitima la fragmentación de la Patria Grande.La empresa propuesta es difícil, sin embargo no imposible. Hay quienes nos guían. Son ideólogos del XIX y del XX y aun del XXI. La idea es rescatarlos del olvido. La fuerzas contestatarias de nuestra América -necesario es señalar la debilidad- nunca asume la guerra cultural, pues adhieren europeos y embriagada de afanes electorales.Se han quedado en un antiimperialismo palabrero y en un antioligarquismo a secas. Nacionalización de riquezas básicas y reforma agraria. Hasta allí llega el discurso. Había más en lo que vislumbra el APRA en los 30, Perón en los 50 y Chávez recientemente. No basta con eso. A lo económico y político, se debe añadir lo cultural. Esa es asignatura pendiente.Centro de Estudios Chilenos [email protected]


