Una lección mal aprendida
En un nuevo episodio de críticas, el expresidente del Banco Central de Bolivia, Juan Antonio Morales (JAM), en un afán de imponer su vieja autoridad y recomendar lecciones mal aprendidas del pasado, arremete una vez más contra el modelo económico Social Comunitario Productivo enfocando sus...
En un nuevo episodio de críticas, el expresidente del Banco Central de Bolivia, Juan Antonio Morales (JAM), en un afán de imponer su vieja autoridad y recomendar lecciones mal aprendidas del pasado, arremete una vez más contra el modelo económico Social Comunitario Productivo enfocando sus críticas en el papel que ha tenido la demanda externa y el gasto del Gobierno como mecanismos para mantener el ritmo de crecimiento de la economía de los últimos años. Estas opiniones ponen en evidencia que después de casi 10 años de implementación del modelo económico aún es difícil, para muchos opinadores económicos, comprender o, en su caso aceptar, que la demanda interna es la principal fuente de dinamismo de la economía y no el sector externo. Esta es la verdadera lección mal aprendida del neoliberalismo y sus seguidores, a los que todavía les cuesta tener una lectura del actual contexto económico que difiere de la macroeconomía de la década de los años 90. Con toda firmeza, cualquier economista junior podría rebatir sus argumentos simplemente calculando la incidencia en el crecimiento económico de la demanda interna (5,6 por ciento) y demanda externa (-0,6 por ciento) entre 2006 y 2014. Sin embargo, eso no complacería a los críticos del ámbito económico y la lección seguiría estando mal aprendida, así que trataré de fundamentar mejor el papel que jugó la demanda interna en todos estos años.El señalar que el gasto privado se ha frenado sin presentar ningún tipo de respaldo estadístico es una simple especulación. Las cifras oficiales muestran de manera contundente que el consumo de las familias se ha incrementado entre 2006 y 2014 en 46 por ciento, en términos reales, resultado de la política fiscal que llevó a incrementar el PIB per cápita, mejorar la redistribución del ingreso, reducir la pobreza. La inversión, tanto pública como privada de la economía, también se ha incrementado de 14 por ciento a 21 por ciento en términos del PIB en los últimos nueve años. A diferencia de otros países, la inversión pública no es un simple estabilizador discrecional anticíclico, ya que al orientar los recursos hacia el incremento de infraestructura y al sector productivo se tiene un efecto positivo sobre la oferta de largo plazo. El consumo de Gobierno, a diferencia de los gobiernos neoliberales, no se destinó a incrementar el gasto corriente en pensiones, intereses de deuda y gastos reservados; por el contrario, principalmente fue destinado a la mayor provisión de bienes públicos en términos de salud y educación. Respecto a la cuestionada efectividad de la política fiscal, se debe aclarar que el multiplicador de la política fiscal es altamente efectivo. En La memoria de la economía boliviana, publicada el año 2014 por el Ministerio de Economía, se documentó que el multiplicador de la política fiscal llegó a 1,3. Es decir, un aumento del gasto público en términos reales de un boliviano tiene un efecto positivo inmediato en el PIB de 1,3 bolivianos. Siguiendo a Corsetti (2012), la efectividad de la política fiscal se mide de acuerdo con si la propensión marginal a consumir es alta, si las cuentas fiscales son sostenibles (ratio deuda/PIB) y cuando los estabilizadores automáticos son pequeños.Por otro lado, el multiplicador de los ingresos también es altamente eficiente. Entre 2005 y 2014 los ingresos tributarios se incrementaron en 303 por ciento mientras que el PIB nominal creció en casi 200 por ciento, por cuanto la elasticidad del producto a ingresos fiscales es mayor a 1, contrario a lo que intuye JAM. En conclusión, la economía que nos relata JAM es aquella de los años 90 y la que nos dejó a mediados de los años 2000, donde eran recurrentes los abultados déficits fiscales, el sobre-endeudamiento, la baja propensión marginal a consumir, debido al empobrecimiento de las familias, por cuanto el espacio para la efectividad a la política fiscal era seguramente nulo.


